México, el paraíso de las desapariciones forzadas

Las desapariciones en México no son asunto del pasado, por el contrario, aún persiste, acusó la ONU, a través del Comité contra la Desaparición Forzada. “Lamentamos constatar que se mantiene una situación generalizada de desapariciones en gran parte del territorio del Estado, frente a la cual, tal y como venimos señalando desde el 2015, “[imperan] la impunidad y la revictimización”, precisó el organismo en su informe del 26 de noviembre último, dado a conocer la semana pasada.

Ese delito aumentó en la república mexicana desde hace años hasta convertirse en uno de los peores infiernos para miles de familias. La indolencia gubernamental, junto con la impunidad, han colaborado decididamente a que las cifras por desaparecidos a la fuerza se incrementen día a día.

Hoy, son los propios familiares quienes han asumido, ante la ineficacia y desinterés oficial, la penosa tarea de buscar a sus seres queridos. En muy pocos casos tienen la fortuna de hallarlos vivos. La mayoría yace en fosas clandestinas, o sus restos son abandonados, descuartizados, en bolsas arrojadas en la vía pública. Un espectáculo macabro y sumamente doloroso para toda la población.

Y bien lo describe el Comité de la ONU en su documento: no se trata solo de las víctimas, pues la desaparición forzada es un problema de todos, de la sociedad mexicana en su conjunto y de la humanidad entera. De ese grado es la desaparición forzada, uno de los peores delitos que existen.

Se estima que en la actualidad hay cerca de 100 mil personas desaparecidas forzosamente en México. El reporte del Comité contra la Desaparición, destaca el notable incremento del número de desapariciones de niños, niñas, adolescentes y mujeres. Los grupos criminales que cometen tan grave delito, rompieron cualquier código al respecto; ya no respetan absolutamente a nadie.

No se han atendido las causas profundas de las desapariciones. El enfoque de seguridad que se ha adoptado no solo es insuficiente, sino además inadecuado, fustiga el organismo internacional en una de las partes medulares del informe y agrega que “En este contexto, la lucha en contra de la impunidad es impostergable. Como todos sabemos, y como ya ha resaltado el Comité en sus observaciones finales y también otros mecanismos internacionales y regionales de derechos humanos, la impunidad es casi absoluta”. Una grave acusación que el gobierno deber responder.

Empero los gobiernos anteriores y en particular el presente, han relegado en sus prioridades combatir de manera eficaz la desaparición forzada. Lo prueba el altísimo número de casos sin resolver y la consecuente impunidad que alienta la reincidencia. Ante los ojos de la sociedad - principalmente de las familias agraviadas-, sólo hay palabrería gubernamental, burocracia ofensiva y, especialmente, una vastedad de ineficacia, demagogia, desinterés y oídos sordos del Estado.

Ha tenido que ser la sociedad civil, como en otros muchos casos, quien tome en sus manos la búsqueda de los desaparecidos. Ante ello, el Comité destaca y aplaude el rol fundamental de las mujeres en la lucha contra las desapariciones, que ha sido clave para visibilizarlas a nivel mundial y para lograr los avances normativos e institucionales que se han alcanzado.

La desaparición forzada es una vergüenza total para el gobierno de México. Ninguna excusa visceral y furibunda borra la gravedad de lo que sucede en el país. Las víctimas son, por sí mismas, una huella indeleble del rotundo fracaso de este gobierno y sus predecesores para atender y solucionar tanta crueldad que nos exhibe ante el mundo como un país donde la barbarie llegó para quedarse.

Intentar descalificar al mensajero a priori, no sólo es ridículo, sino que muestra la carencia de argumentos y resultados para refutar de manera veraz el contenido del informe del Comité. México, una nación militarizada de facto, está en manos de la delincuencia en todas sus formas. Cada uno de los miles de desaparecidos es una tragedia inconmensurable y una pesada losa para todo aquel político o funcionario que sea indiferente a ella. Bien harían en ser empáticos ante tanto dolor.

Dentro del catálogo de calamidades que azotan de modo impío a la población en México. La desaparición involuntaria de personas es una de las principales y que más daña en todos los aspectos a las familias. Es un dolor perenne. Eso parece importar poco al gobierno. Al menos es lo que indican los escasos resultados. El fracaso es evidente y está a la vista de la ciudadanía y del resto de mundo, así como de los organismos nacionales e internacionales defensores de los derechos humanos.

Ningún gobierno puede alardear de ser demócrata, liberal y eficiente cuando no es capaz de proteger a sus gobernados ni garantizarles la seguridad que por mandato está obligado. La utópica transformación, en todo caso, debe empezar por frenar la violencia e inseguridad que hoy padecen millones de ciudadanos, y asegurar que México deje de ser paraíso de las desapariciones forzadas.

STATU QUO

Y no pasó la reforma eléctrica. El berrinche en Palacio es grande. Basta escuchar la mañanera.

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: Presidencia de México*