México: 56 de cada cien empleos, en el sector informal

Han transcurrido 41 meses desde que Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia de México. Este 1 de mayo que se conmemoró el Día del Trabajo, es conveniente hacer una especie de corte de caja debido al entorno muy complicado que en materia de empleo prevalece en el país.

Mayoritariamente los empleos en México son calificados de poca calidad con un factor de bajos salarios. Pero el escenario es todavía más desolador. El pasado viernes el INEGI dio a conocer estadísticas que confirman tal pauperización. Sucede que al cierre del cuarto trimestre del 2021, la tasa de informalidad asciende a 55.8 por cada cien empleados. La mayoría de quienes laboran lo hacen sin tener un sueldo seguro ni suficiente para cubrir necesidades básicas y sin seguridad social.

Lo anterior va estrechamente ligado con el alto índice de pobreza. De acuerdo a los datos más recientes del Coneval (2020) en México hay 55.7 millones de pobres. Es imposible que esa descomunal cantidad de ciudadanos pueda salir de tan lamentable condición mediante puestos de trabajo paupérrimos que son meros paliativos en el mejor de los casos, por supuesto, ínfimos.

Hoy, con la incertidumbre que acecha los capitales de quienes han decidido invertir en la república mexicana, los empleos no van a crecer al ritmo ni con las características que se requieren con urgencia en esta nación. Considerar a los empresarios como enemigos del gobierno, acecharlos, estigmatizarlos y hostigarlos en nada colabora a la generación de buenas ocupaciones laborales.

Diversas variables inciden de manera negativa en la óptima creación de empleos. La falta de certidumbre a las inversiones, un estado de derecho socavado, la exacerbada inseguridad y violencia, así como la corrupción en el gobierno, son algunos factores que inhiben de modo contundente dicha generación. Mientras no se corrijan estos arraigados vicios y errores seguiremos retrocediendo y manteniendo viva la eficiente fábrica de pobres sexenio a sexenio.

Por más que el actual gobierno se esmere en regalar el dinero de los contribuyentes a ciertos sectores vulnerables – justificable sólo en el caso de los adultos mayores- es imposible reducir los alarmantes niveles de pobreza. No hay, ni habrá, dinero que alcance para ello. Esto es, en los hechos, como repartir aspirinas para un cáncer terminal. La razón principal de lucrar con la necesidad apremiante de millones de ciudadanos, es eminentemente por razones político-electorales.

Así que verdaderamente no existen motivos de celebración en el Día del Trabajo. La oratoria oficialista es demagogia pura ante la carencia de resultados en materia laboral. Y no los habrá en tanto no haya un golpe de timón que provoque las condiciones ad hoc para que los empresarios y grandes inversionistas a nivel global decidan poner sus capitales a trabajar en México.

No es gratuito el que actualmente tales inversores lo piensen dos veces antes de colocar su dinero en un México donde no se respetan las reglas de juego previamente establecidas. Donde de un plumazo se pueden arruinar años de trabajo y perder mucho dinero. Ahí están como ejemplo, los contratos en el sector energético, incluso, lo que sucedió en la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco, que aún está costando mucho dinero al erario por un absurdo capricho político.

Millones de mexicanos han emigrado por imperiosa necesidad a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida que su país no sido capaz de proporcionarles. Nada que presumir por ello, al contrario, ha sido una vergüenza absoluta para los gobiernos durante muchos sexenios. El actual no es excepción, la violencia está expulsando a miles de pobladores hacia el país del norte.

Y no son “héroes vivientes” como les llaman comodinamente en el gobierno, son connacionales que añoran su tierra y una paz que parece haberse marchado para siempre. Sólo hay que mirar hacia Guanajuato, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tamaulipas y el Estado de México, por mencionar sólo algunas entidades. Si esos ciudadanos por alguna razón fuesen expulsados de la unión americana, las arcas oficiales dejarían de recibir miles de millones de dólares y se generaría un gravísimo problema social. El gobierno no ha procurado la estructura para recibirlos y dotarlos de trabajo. Eso es en lo que el Estado debe concentrarse: generar empleos buenos y suficientes.

STATU QUO

Dice el presidente López Obrador que en 2024 van a seguir ganando por “paliza”. Parece que el tabasqueño olvida que, salvo su victoria contundente en 2018, no han ganado por “paliza”. Al contrario, la prueba más reciente es la “paliza" que le dieron a su partido Morena el año pasado, donde tuvo una debacle en la Ciudad de México y área conurbada perdiendo la mayoría de alcaldías a manos de la oposición, además del control de la Cámara de Diputados.

También olvida que hace poco le batearon su reforma eléctrica en San Lázaro de lo cual aún muestra resabios y apoya la campaña de odio en contra de legisladores que votaron en contra.

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: Presidencia*