Los eurodiputados “borregos” y el ánimo presidencial

Ya no hay la menor duda. Al presidente López Obrador algo muy serio le sucede. No ha dejado su talante autoritario y pendenciero. Por el contrario, se ha exacerbado a niveles preocupantes. En pocos días renovó su pelea, unilateral, con el gobierno español. Recientemente arremetió de forma grosera, vulgar e imprudente en contra del Parlamento Europeo que reprobó la manera en que su gobierno hostiga, descalifica, presiona y amenaza a periodistas y medios de comunicación.

Quizás la frustración se debe a los muchos y gravísimos problemas que le han caído en torrente y no puede solucionar. La “Casa Gris” fue el detonante que exhibió la incongruencia entre su discurso de austeridad y la realidad de su familia, en particular, de su primogénito José Ramón López Beltrán, quien se da vida de auténtico potentado. La carencia de argumentos para responder de modo convincente a tales señalamientos, encolerizó a un debilitado mandatario y lo puso fuera de sí.

Desde luego que hay motivos de sobra para comprender el estado fúrico del jefe del Estado mexicano. 17 fusilados en San José de Gracia hace dos semanas. Hace cinco días ejecutaron a nueve personas en Atlixco, Puebla; el pasado jueves asesinaron al presidente de Aguililla, Michoacán, mientras que siete comunicadores han sido abatidos por las balas de los criminales en este año.

Ni que decir de los muchos cadáveres colgados en Zacatecas, de la violencia en Colima y Sonora, tres entidades ahora con nuevos gobiernos morenistas. Razones de sobra para tanto enojo.

La tragedia en el Estadio Corregidora, aunque no se le puede ni debe achacar a él, es una mancha para el gobierno en general que dio la vuelta al mundo. La autoridad se delega pero no así la responsabilidad y al final de cuentas López Obrador es el presidente de todo México. No hay excusa.

Muchas presiones rodean al tabasqueño. La multitudinaria marcha del #8M en la capital de la República y en diversos lugares, mostró que las mujeres, mayoría en la sociedad y el padrón electoral, no son precisamente admiradoras del titular del Ejecutivo y eso afectará en las próximas elecciones, tal como sucedió el año pasado cuando Morena perdió a manos de la oposición, territorios estratégicos en la Ciudad de México y área circundante. Apareció el voto de castigo. 

Tras el optimismo presidencial del falaz “vamos requete bien”, “somos muy felices”, hay gran preocupación en Palacio Nacional por la incontenible violencia que no saben cómo enfrentar, pues ya se dieron cuenta –luego de tres años- que la sesuda recomendación de los “abrazos y no balazos” sirve para absolutamente nada, excepto como objeto de escarnio y descalificación.

Con 114 mil 787 homicidios durante su gestión (Fuente: @TResearchMx), el presidente López Obrador tiene el “mérito” de haber registrado el año más violento de la época moderna. Asimismo, cuenta con el récord de feminicidios en un año, ya que durante 2021 hubo más de mil, de acuerdo a cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El acervo de problemas que aquejan al tabasqueño, no es cosa menor. Otro caso, a manera de ejemplo, es la presión del gobierno estadounidense al cual no gusta nadita la reforma eléctrica en la que está empecinado el morenista. Incluso, sectores duros del Congreso ya alzaron la voz para criticar la violencia e inseguridad en el país y la forma tan laxa del trato a los grupos criminales.

Hace unas semanas, el mismísimo secretario de Estado, Antony Blinken, fustigó la inoperancia del gobierno obradorista para proteger a periodistas:

“El alto número de periodistas asesinados en México este año y las continuas amenazas que enfrentan son preocupantes. Me uno a quienes piden mayor responsabilidad y protección para los periodistas mexicanos”. Escribió el alto funcionario en su cuenta de Twitter el pasado 22 de febrero. A pesar de la rabieta presidencial, ahí queda el señalamiento. Los dichos de Blinken no son falsos.

Como se ve, la problemática irresoluta asedia y tiene de muy mal humor al Presidente. Una de las consecuencias ante la falta de soluciónes se refleja en la caída de su otrora muy alta aprobación ciudadana. Él sigue presumiendo que ronda el 70%, lo cual es otra mentira. La encuesta reciente de México Elige, muestra que la aprobación de AMLO se desplomó 8.5% al pasar de 58.3% a 49.8%.

Todavía más, lo que refleja el gran impacto por la revelación de la “Casa Gris”, según el mismo documento de la casa encuestadora, se da en el rubro de cómo la gente percibe a López Obrador en materia de corrupción, al aumentar en 8.8% y ubicarse en 62.7% desde el 53.9%.

Otras encuestas que toman el pulso de la aprobación obradorista, como la de El Financiero, reflejan caída de seis puntos en febrero para establecerla en 54%. Mientras que un estudio demoscópico de Enkoll muestra un desplome de 13 puntos, al pasar de 67% a 54%. Es la cruda realidad para AMLO.

@BTU15

*Nota del editor: imagen en portada: captura de pantalla*