Los disparates justicieros de Alito

Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, se instaló de forma muy cómoda y rentable, tal como suelen hacerlo quienes llegan a la dirigencia del vetusto partido. Desde ahí hace y deshace el campechano, sujeto hoy a un fuego intenso de poderosos exlíderes y personajes del Revolucionario Institucional, debido a los pobres y ridículos resultados electorales obtenidos.

Moreno Cárdenas vive sus últimos días como presidente del CEN priista; es insostenible, por más que vocifere y pretenda vender su desprestigiada imagen a la ignorada militancia. Bajo su gestión, la pérdida de gubernaturas entró en franco declive. Hoy, nada le queda al dinosaurio. El Estado de México y Coahuila son los residuos de la preponderancia política que, por sexenios, mantuvo el PRI.

El destino de Alito está labrado. Un influyente grupo antagónico lo quiere fuera. El tiro está cantado. Unos cuantos incondicionales lo apoyan, pero sabedores de que su aún líder intenta ganar una batalla que tiene perdida sin remedio. Los pasivos del exgobernador de Campeche son amplios y eso lo han aprovechado en Palacio Nacional, vía Layda Sansores, para torpedearlo y exhibirlo.

Con ese bagaje harto cuestionable, Moreno está convertido en un pesado lastre para todos aquellos que guardan la esperanza de rescatar a un moribundo Revolucionario Institucional cuasi extinguido por diversos grupos que hicieron de las corruptelas el signo distintivo de ese instituto político mientras gobernó el país. Por ejemplo, Javier y Cesar Duarte, Roberto Borge, Emilio Lozoya.

La realidad es que el PRI permanece en terapia intensiva y Alito ha colaborado de manera eficaz a ello. Bajo su gestión, aunque incrementó el número de diputados federales, el tricolor perdió gubernaturas, en ese rubro se halla en la mendicidad política y el rechazo de la población que no olvida las más de siete décadas de abusos, derroche, corrupción, frivolidades y malos gobiernos.

Sin embargo, el partido fundado por Calles, o lo que de él queda, sigue siendo económica y políticamente rentable para Alejandro Moreno y la nomenclatura que llegó para enquistarse. De ahí la obstinación para no soltar el control del PRI. No obstante, argumentos y defensas del líder priista son endebles y no impedirán su salida de la sede de Insurgentes. El fuego proviene del gobierno y de los influyentes que ya no lo quieren, como Beatriz Paredes Rangel, Miguel Ángel Osorio Chong, Manlio Fabio Beltrones, César Camacho Quiroz y Dulce María Sauri, entro otros pesos pesado.

Alito siente el fuego muy cerca, y en la brumadora desesperación, que suele ser pésima consejera, se aventó la peor de sus ocurrencias: proponer armar a la población para defenderse de los delincuentes. Si algo sobra en México, son balas, asesinatos, ejecuciones, masacres y ríos de sangre.

Pretender armar a la ciudadanía sólo aumentaría exponencialmente la violencia; las muertes violentas y la sangre terminarían por invadir de manera plena y sin control todo el territorio nacional. Es cierto que el gobierno obradorista ha fracaso rotundamente en garantizar seguridad a los mexicanos y la incidencia delictiva está en niveles jamás vistos lo cual permite anticipar que el sexenio obradorista se convierta en el más sangriento y violento desde que se llevan registros.

Aun así, bajo ese infernal entorno de barbarie en el país, aunado a la manifiesta y sospechosa incapacidad del gobierno para evitarlo, intentar armar a los ciudadanos para hacer la tarea que corresponde a las autoridades, no es sino mera y reprobable alharaca política de Alito Moreno.

STATU QUO

1.- Casi cuatro años permaneció castigado César Yáñez, uno de los hombres más cercanos a Andrés Manuel López Obrador, por haber publicitado ampliamente su boda “fifí” en una revista del corazón, considerada por los estándares de la 4T, también como “fifí”. Pero nada es para siempre y este miércoles Yáñez fue sacado de la congeladora palatina y premiado con una subsecretaría en Gobernación. Don César, es evidente, va a reforzar a Adán Augusto López en su aspiración para obtener la candidatura morenista que disputará la Presidencia de la Republica en el 2024.

Así, AMLO va jugando sus cartas de una adelantadísima sucesión en la cual perfila a su paisano para tratar de emparejarlo con Marcelo Ebrard quien puntea la competencia. Todo indica que el mandatario comprendió que su otrora “corcholata” favorita, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, no le garantiza el triunfo para conservar la Presidencia. Por más esfuerzos y recursos de doña Claudia, simplemente no le alcanza para ello. Carece de carisma y arrastre entre la población.

2.- En Ciudad Victoria, Tamaulipas, asesinaron al periodista Antonio de la Cruz, cuando salía de su casa en compañía de su hija quien resultó herida de gravedad. Un comunicador más ejecutado en México, país considerado como uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo. Impunidad es la palabra. Pero dice el señor presidente que hay que demostrarle que existe esa falta de castigo.

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: pri.org.mx*