La realidad del Presidente

La quimérica “realidad” que durante la campaña electoral, y al inicio de su gobierno, quiso vislumbrar el presidente López Obrador, hoy se pulveriza con la verdad. Una evidencia que, por supuesto, en nada se parece a la entelequia vendida por el tabasqueño a 30 millones de votantes.

Aun cuando ciertas encuestas le otorgan todavía un alto nivel de popularidad, los hechos cotidianos comenzaron a mostrarle cara a cara lo difícil que puede ser la actividad de gobernar a un país tan diverso y complejo como el nuestro. Poco a poco, de manera inexorable, las críticas y exigencias de una sociedad politizada, sumamente crítica y profundamente polarizada, en gran parte debido al propio López Obrador, han aparecido de modo áspero ante el cada vez más irritable mandatario.

El martes pasado de plano perdió la compostura cuando arribó al aeropuerto de Mexicali y fue abordado por los reporteros, que lo cuestionaron sobre temas “incómodos”, como la imposición del candidato de Morena a la gubernatura de Baja California, Jaime Bonilla; la cancelación de la planta cervecera Constellations Brands, y los supuestos subsidios a la energía eléctrica.

¡Parecen la prensa “fifí”!, fue la respuesta a las preguntas de los medios, de un intolerante y fastidiado Andrés Manuel López Obrador. Es decir, no hubo argumentos para explicar lo que es de interés público. Fascinado por las entrevistas, por los reflectores mediáticos, ahora el Presidente no resiste todo aquello que le causa malestar, prefiere las narcotizantes loas y la prensa a modo.

"Como tú tienes derecho a preguntarme, yo también tengo derecho a no contestar, soy dueño de mi silencio", espetó el Ejecutivo a los comunicadores que exigían información. La respuesta no pudo ser más desafortunada. Al desempeñar un cargo público, y como funcionario, el mandatario tiene la obligación inexcusable de participar a la sociedad los temas que son de interés general.

Pareciera, por lo irritable con que se conduce en los días recientes, que el efecto del abucheo en el estadio de los Diablos Rojos, es más fuerte de lo que aparenta López Obrador. Incluso, que su  malhumor podría estar exacerbado, porque la economía no crecerá al 4% anual –difícilmente lo hará al 1.5%-, o tal vez porque el proyecto de la refinería en Dos Bocas ha recibido una andana de críticas por lo inviable que, aseguran expertos, resulta en tiempos donde se buscan energías alternas.

Desde luego no hay que pasar por alto que en el transcurso de este año, serán despedidos de Pemex unos 16 mil trabajadores. Éstos se sumarán a los miles de despedidos de las dependencias públicas durante el régimen actual. De esta manera queda en entredicho la promesa de crear empleos.

También circula la percepción de que son los cada vez más altos índices de violencia en la República, los que tienen preocupado al máximo líder morenista. No obstante, otro sector del “pueblo bueno y sabio” no tiene dudas de que son sus aliados de la CNTE quienes francamente le colmaron el plato con la exigencia de abrogar la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, y los recurrentes bloqueos a la Cámara de Diputados sin permitir la entrada o salida de legisladores, personal y visitantes.

Hay quien asegura que los pleitos al interior de Morena son los causantes de que se haya acentuado la irascibilidad presidencial. Tal vez los pleitos entre Ricardo Monreal y Yeidckol Polevnsky por la candidatura al gobierno de Puebla, impugnada por uno de los candidatos, sea uno de ellos.

Y no hay que descartar el grave problema de la migración que pasa por México rumbo a Estados Unidos. Esto es una auténtica bomba de tiempo para todos los mexicanos por las implicaciones sociales, económicas y políticas. Hasta hoy, las caravanas migrantes no han sido impedidas, tanto así, que la secretaria de Gobernación advirtió que en Centroamérica pronto partirá la “madre de todas las caravanas”, misma que estaría integrada por más de 20 mil personas.

Claro que para Donald Trump esto es intolerable. Así que no dudó este jueves en acusar mediante el arma más letal que posee: su cuenta de twitter. “México sólo habla y no hace nada para detener a los migrantes”. El republicano no contuvo su enojo y amenazó con cerrar “la maldita frontera”. Pero AMLO insiste en la no confrontación con Nación alguna, excepto, claro, con España.

Todo lo anterior es apenas una muestra del inextricable camino que, hace  cuatro meses, comenzó a recorrer López Obrador. Una ruta, por lo que se ve, poco tersa. Y la andanza apenas comienza… y los dolores de cabeza también. Pero a diferencia de las fantasiosas promesas, los problemas son reales. Los 53 millones de pobres son reales. Los ejecutados cada día, son reales. Y, lamentables, pero los abucheos, los “fuera, fuera”, son absolutamente ciertos. Ésa es la realidad del Presidente.

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: lopezobrador.org.mx*