La cuarta transformación; del dicho al hecho…

Desde el momento mismo en que se empieza a disfrutar del poder, éste comienza a gastarse. Es una paradoja inevitable. Andrés Manuel López Obrador lo está constatando. Pese a que aún no le colocan la banda presidencial (bueno, la anterior no contó), el tabasqueño, quien arribará a la Presidencia de México con un apoyo impresionante luego de arrasar en las elecciones, hoy marca la agenda política y despacha de facto como el real mandatario de la república mexicana.

Pero lo anterior conlleva riesgos. Desde ya, le empiezan a explotar asuntos candentes al presidente electo. Primero fue el de imponer personajes sombríos en su equipo de trabajo, como el siniestro Manuel Bartlett Diaz, exsecretario de Gobernación priista, propuesto como director de la CFE; acto por el cual recibió una avalancha de críticas. AMLO tuvo que aguantar el furioso vendaval.

Y no olvidemos al muy cuestionado Napoleón Gómez Urrutia, plantado desde Morena por la vía plurinominal en el Senado de la República. El tipo es a todas luces indefendible, pese a ello, López Obrador simplemente ignoró las voces que se opusieron, aun aquellas dentro de su propio partido.

Andrés Manuel López Obrador ha prometido realizar durante su gobierno lo que él insiste en  llamar la cuarta transformación del país. “El nuevo proyecto de nación buscará establecer una auténtica democracia. No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta”, enfatizó durante su apasionado discurso del 2 de julio con motivo del contundente triunfo electoral.

Luego entonces, no se entiende por qué ha hecho oídos sordos a las manifestaciones de inconformidad a varias de sus propuestas, como la abrumadora mayoría que le pide dejar de lado la obcecación por cancelar la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Esto, a pesar de que expertos en seguridad aérea confirmaron la inviabilidad de usar la terminal militar de Santa Lucía, en Tecámac, Estado de México, como lo pretende el líder morenista, y de que, además, prestigiados grupos de ingenieros civiles nacionales han avalado, a  través de exhaustivos estudios, el  megadesarrollo en Texcoco. Es evidente que la coincidencia social es concluir el proyecto. Sin embargo, atrapado en su promesa de campaña para suspender la obra, AMLO busca desesperadamente una salida decorosa endilgando la decisión al “pueblo”, vía una consulta.

No obstante, uno de los puntos más álgidos que presenta cierto desgaste prematuro para el presidente electo, es el tema de la inseguridad, violencia y desparecidos. En los foros organizados para tal fin, no le ha ido nada bien. Las familias de miles de víctimas de desaparición forzada a manos de las bandas criminales, incluso, por elementos policiacos, se le han ido a la yugular al próximo mandatario mexicano. No están de acuerdo en la filosofía simplona del perdón y olvido pregonado por aquel. Los deudos exigen, como debe ser, justicia en el más amplio sentido.

Si como lo ha dicho el inminente titular del Ejecutivo federal “Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido”, no es posible, por lo tanto, justificar desde óptica alguna que se mancille la ley al evitar, mediante cualquier subterfugio, su estricta aplicación sin distingo o perversión alguna.

Tampoco se comprende la defensa a ultranza de la controvertida maestra Elba Esther Gordillo, una líder apachada en su momento por los gobiernos del PRI y del PAN, de la que, aun para la mente más excepcional y analítica, es incomprensible su cuantiosa fortuna hecha al amparo de la gestión al frente del sindicato de los maestros. El origen de tantos millones ¿requiere explicación alguna?

Resultan decepcionantes, por decir lo menos, que en la asiduidad de la insistente retórica  Obradorista, fustigando la profunda corrupción gubernamental que padece México, las recientes declaraciones del morenista victimicen y justifiquen a otro personaje funesto de la clase política: Rosario Robles Berlanga, desde hace tiempo bajo la lupa por el presunto desvío de 700 millones de pesos durante su encargo en la Sedesol y Sedatu; una defensa absurda, insostenible y costosa.  

“La transformación que llevaremos a cabo consistirá, básicamente, en desterrar la corrupción de nuestro país”, aseguró AMLO en el referido discurso al día siguiente de la jornada electoral. Mas la afirmación choca frontalmente y se desvirtúa sin contemplaciones al momento de salir en defensa de Rosario Robles, a quien con insistencia se le menciona en la escandalosa Estafa Maestra: es un “chivo expiatorio”, pues las acusaciones en su contra son un circo, garantizó López Obrador, quien además descartó de antemano una persecución en contra de la experredista y ex jefa de Gobierno, es decir, al exculparla públicamente, le renueva la patente de corso: la inmoral y condenable protección del “no te preocupes Rosario”; el “beneficio” ¿aplicará lo mismo para el intocable Emilio Lozoya Austin por el inextricable caso Odebrecht? ¿Así es como se desterrará la corrupción en la nación?

Ya se empiezan a desvelar las grandes incongruencias entre lo prometido y lo que se quiere o puede hacer. Por cierto, ya inició el desencanto en adultos mayores a los que se les prometió una ayuda mensual; sucede que el equipo lopezobradorista anunció que el apoyo se dará a partir de los 68 años y no de los 65. Los votantes no leyeron las letras chiquitas.

Finalmente, la circunstancia es que, por distintos aspectos, -económicos, políticos y personales- al presidente electo le será imposible cumplir todo lo prometido en campaña, o lo que es lo mismo: Del dicho al hecho, hay mucho trecho. Y lo comprobaremos durante el mandato de AMLO.

Por lo pronto, la senadora de Morena, Lilly Téllez –sí, esa mera, la periodista- enmendó sin dilación este domingo la plana a López Obrador –en el Día de la Independencia, ¿coincidencia?-; la comunicadora escribió en su cuenta @LillyTellez: “En mi opinión Rosario Robles no es un chivo expiatorio. Parece, al menos, cómplice en los actos de corrupción exhibidos. Impulsaré que se le investigue para que no quede impune el desvío de recursos”. Ah, por esto, se llevó los reflectores en Twitter, y la ira de...

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: lopezobrador.org.mx*