El hilarante triunfalismo de los perdedores

A menos de que ocurra un verdadero milagro, el PRI, aquel poderoso partido omnipotente que gobernó México durante siete décadas consecutivas, se dirige inexorablemente a ser un instituto político irrelevante, carente de un auténtico liderazgo capaz de reanimar al anquilosado dinosaurio.

La nomenclatura que se adueñó del Revolucionario Institucional poco o nada ha hecho para rescatarlo del abismo en que fue lanzado por los electores hartos de las corruptelas de funcionarios priistas, conducta que se agravó en el fatídico y mal recordado sexenio de Enrique Peña Nieto.

Por eso es que resulta hilarante el discurso triunfalista del actual dirigente, Alejandro Moreno, luego de las elecciones del pasado domingo, donde el PRI perdió dos de las cuatro gubernaturas que aún conserva. En el espectro político, se redujo a migajas. Le quedan el Estado de México y Coahuila, pero todo indica que el próximo año podrían echarlo de ambas. Así, le quedará nada en las manos.

Si como blofea “Alito”, hay tiro en el 2024, será una contienda muy desigual. Como el encuentro entre el boxeador que está en su apogeo y el bulto añoso que ha sido noqueado varias veces. El exgobernador de Campeche no tiene la mejor reputación que digamos. Sobre todo después de los audios filtrados por la morenista Layda Sansores, que lo dejaron muy mal parado. Un personaje así, no puede ser el gran líder que coloque otra vez en los primeros sitios a su maltrecho partido.

Desde luego que Moreno y compañía no están dispuestos a soltar el control de los recursos públicos que reciben, éstos aún siguen siendo apetitosos por más que hayan disminuido considerablemente. Los despojos del partido sin duda pueden ser rentables para esa camarilla. También es jocosa la quimera de “Alito” para llegar a la Presidencia de México. El pueblo bueno lo sabe; todos lo saben.

En el mismo tono victorioso, aunque no hay motivos suficientes para ello, el presidente del PAN, Marko Cortés, festejó el hecho de que, según él, “Quedaron muy lejos de su anunciado 6 de 6. Esta es una gran derrota para Morena y para López Obrador”. La efusiva afirmación del panista muestra un conformismo que nada bien caerá entre la militancia. En términos prácticos, Morena le arrebató dos gubernaturas. Eso no es motivo para festejar y echar alegremente las campanas al vuelo.

Si en la actualidad hay un partido que le pueda realmente hacer frente al del presidente López Obrador, es precisamente el blanquiazul. Pero no es perdiendo gubernaturas como lo puede lograr. Las elecciones en el Estado de México están a la vista y las del 2024 no tan distantes, empero en el horizonte no se vislumbra un posible candidato que le quite el sueño al inquilino de Palacio Nacional.

Tanto el PAN como el PRI tienen un reto enorme ante sí, principalmente el segundo. Se les presenta la oportunidad histórica de convertirse en el contrapeso real de un gobierno que se comporta con autoritarismo, que no escucha a ciertos sectores de la sociedad –al más puro estilo de Carlos Salinas de Gortari-, y que no ha podido dar resultados positivos en materia de seguridad, economía, salud, empleo y el abatimiento de la pobreza. Para lograrlo, Acción Nacional y el Revolucionario Institucional deben cambiar radicalmente su estrategia interna y externa. Un golpe de timón, pues.

Hoy, la realidad es que tanto el partido fundado por Calles, como el organizado por Gómez Morín, precisan mucho más que discursos y declaraciones bonitas pero carentes de la fuerza para convencer a sus militantes y, en particular, a la sociedad, a los electores. La imagen que la población tiene en general de los partidos políticos y quienes los dirigen –regentean, dirían por ahí- es mala, así que hay mucho trabajo arduo por hacer, si en verdad ambas organizaciones políticas quieren quitarse el yugo con el que los controla el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Morena, es un partido joven que sin miramientos llegó para desplazar al establishment y gobernar a la mayoría de los mexicanos. Mientras la situación del país es preocupante por la inseguridad y violencia que el gobierno no sabe cómo solucionar y los diversos grupos criminales operan a sus anchas en el territorio nacional, no se ve una oposición fuerte que obligue a la administración obradorista a corregir el rumbo. Así que no hay motivos en PRI y PAN para celebrar triunfos relativos.

STATU QUO

Tal como lo pronosticaron especialistas, estamos ya en la quinta ola de Covid-19. Este lunes y ante el alza significativa a nivel nacional en el número de contagios, el gobierno informó que volverá a publicar de forma diaria la cifra de contagios y fallecimientos por la pandémica enfermedad.

La pandemia no ha terminado pero mucha gente así lo cree y el gobierno ha colaborado a ello con medidas que en nada ayudan, como la no obligación del uso de cubrebocas en espacios abiertos y permitir las bufonadas de Hugo López-Gatell en las mañaneras de Palacio Nacional.

@BTU15  

*Imagen en portada: especial Internet*