Gobernar en modo Montessori

El panorama social, político y financiero en México es poco menos que dantesco. Desde hace semanas la incertidumbre y el miedo se apoderaron de los mercados, invadieron a banqueros e inversionistas y prevalece, además, una peligrosa polarización entre la sociedad. Todo esto conforma la bomba que nadie desea pero que puede estallar en cualquier momento si no se deja de lado la soberbia, el autoritarismo, la simulación y, sobre todo, la confrontación.

Los mexicanos fuimos testigos de otro lunes negro donde la Bolsa se derrumbó  4.17% -para ubicarse en el nivel más bajo en 4 años- y el dólar alcanzó cotización de 20.90 en bancos, lo cual representa una devaluación –depreciación, dirán los ortodoxos- del peso equivalente a 1.52%. La debacle es multifactorial, cierto, hay variables externas, como la amenaza Trumpista de cerrar la frontera por la irrupción de los migrantes; incluso, por la caída de los precios petroleros, pero principalmente fue originada por la demencial iniciativa del Partido del Trabajo (PT) para desaparecer las afores y que el Estado retome el control de las mismas. El PT es un partido marioneta rescatado por el PRI y que luego, convenencieramente, se integró a la alianza triunfadora “Juntos Haremos Historia”.

Del 1 de julio pasado a la fecha, al interior de Morena y sus aliados, el comportamiento no ha sido precisamente monolítico. En algunos temas relevantes para el país, legisladores o alta militancia se han ido por la libre, al menos eso parece. El ejemplo más sonado es el de Ricardo Monreal y su iniciativa para eliminar los cobros de varias comisiones bancarias. Los banqueros se apanicaron y las acciones de sus empresas cayeron de manera dramática. El daño bursátil fue tal que hubo de salir el presidente electo a declarar que no habrá cambios en la materia al menos en los próximos tres años. Hoy, Monreal continúa con la intención de meter en cintura a los banqueros y se alcanzó la puntada de afirmar que respeta la declaración de López Obrador pero que el Congreso es autónomo.

Otro caso es el de la propuesta morenista para modificar la Ley Minera y declarar zonas inviables para desarrollar la actividad; en el proyecto presentado en el Senado, se contempla la cancelación de concesiones y consultas a las poblaciones afectadas. No obstante, el senador Armando Guadiana Tijerina (Morena), presidente de la Comisión de Energía, asegura que el proyecto no prosperará.

Ya no asombra que en el partido de AMLO se corrijan unos a otros. Sucede en diversos frentes. Lo mismo acontece en la Cámara de Diputados, donde el coordinador de la bancada morenista, Mario Delgado, exhorta públicamente al orden a la vicepresidenta de la Mesa Directiva, Dolores Padierna, o que el vocero del futuro presidente desmienta ante los medios a la dirigente de Morena, Yeidckol Polevnsky, luego de que ésta confirmara la presencia de Trump en el relevo presidencial.

Quién no recuerda la bravata de Felix Salgado Macedonio, uno de los más patéticos integrantes de la fracción parlamentaria de Morena en la Cámara alta. El desvarío de este personaje raya entre lo histriónico y lo aborrecible. Amenazó en días pasados a los gobernadores que no se plieguen al proyecto en materia de seguridad de López Obrador, con desaparecer los poderes de su entidad.

No, Salgado Macedonio seguramente no tiene conciencia de sus declaraciones ni del alcance de las mismas. Quien sí está consciente del peligro que encierra el disparate del guerrerense, es su jefe en el Senado, Ricardo Monreal, por eso de inmediato le enmendó la plana: “En el Grupo Parlamentario no estamos pensando en este momento de interponer recursos o amonestaciones o señalamientos en contra de gobernador alguno… a ellos les asiste la razón de inconformidad, tienen el derecho de inconformarse y de emitir juicios que consideren convenientes. Nosotros no actuaremos de ninguna manera, ni censurando ni señalando ni amonestando a ningún gobernador ni a ninguna autoridad… Es un asunto que se ciñe a una libertad de expresión. Entonces, no habrá ninguna acción ni de persecución ni de desaparición de poderes ni de amonestación”. Un desmentido más. 

Si lo anterior pasa en Morena, entonces no es difícil imaginar lo que puede ocurrir con sus otros dos “aliados”. Ahí tenemos el caos provocado por el Partido del Trabajo en el tema de las Afores. El perjuicio simplemente fue mayúsculo para la economía y la últimamente vapuleada certidumbre acerca de México. La percepción del riesgo entre los inversionistas y las calificadoras se incrementó de manera sustantiva porque nadie es capaz de poner en orden las declaraciones y propuestas inviables. Mientras esto no suceda seguirán apareciendo iniciativas “sin pies ni cabeza” como calificó el próximo secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, la propuesta del PT para modificar el actual régimen de las Afores. Resulta urgente que alguien cambie el modo Montessori que impera en el equipo obradorista y que pronto gobernará oficialmente.

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: Especial*