Fox y el “grupo armado”, desarmados por AMLO

Vaya polémica que desató el tuit del ex presidente Vicente Fox Quesada, mediante el cual denunció, el sábado último, un supuesto intento de irrupción de un comando armado a su casa.

“Esta mañana un comando armado pretendió entrar a mi casa. Es una situación grave y que requiere inmediata atenció Hago directamente responsable de la seguridad de mi Persona, de mi Familia y de mis Bienes al presidente Andrés Manoel Iopez Obrador. Ex Ppresidente Vicente Fox Q.” Acusó Fox, en un texto plagado de faltas de ortografía.

Como es del dominio público, López Obrador prometió en campaña terminar con los privilegios de los ex presidentes, entre ellos, las exorbitantes pensiones y las escoltas a cargo del gobierno federal.

Por algún motivo aún no explicado a cabalidad, el tabasqueño cedió a la “advertencia” de Fox Quesada y el mismo día tuiteó la respuesta a lo escrito por el guanajuatense.

“He instruido al general Luis Cresencio Sandoval González, secretario de la Defensa, para crear una guardia de seguridad que proteja al ex presidente Fox y su familia, con eficacia, pero sin los excesos que mantenían antes del cambio de régimen”.

La animadversión entre Fox Quezada y López Obrador es imposible de ocultar. Desde aquel famoso “cállate, chachalaca” del 2006, siendo presidente el primero, hasta hoy día en que la Presidencia de la República está a cargo del máximo líder morenista, el odio parece haber exacerbado para manifestarse sin tapujos a la menor oportunidad, en especial de parte del panista.

Una muestra es la contestación que Fox le envió a través de las redes sociales al mandamás de Palacio Nacional luego de que éste asegurara que en los tres sexenios previos hubo omisión y tolerancia en el robo de combustible (huachicol).

“Calumniar para justificarte ante el pueblo es el peor delito democrático que existe. No seas lengua suelta, prueba tus dichos o cállate "chachalaca". Le respondió con ironía el pasado enero.

Y la “guerra” de tuits y declaraciones entre ambos personajes ha escalado niveles no conocidos en regímenes anteriores. Hoy, como es lógico entender, las mayores simpatías van a favor de López Obrador y en contra del también ex gobernador de Guanajuato. A esto hay que agregar las legiones de bots que agreden, descalifican y amenazan a quien echó de Los Pinos al PRI.

En un México sumamente polarizado, y donde las dichosas redes sociales –benditas para el señor Presidente- se han convertido en una plaza pública donde se puede linchar a quien ose criticar a López Obrador, resulta altamente peligroso el pleito del Ejecutivo y del ex mandatario.

La riña del panista y el morenista para nada abona en la ansiada armonización del país. Está, por el contrario, atizando la hoguera del rencor de donde nadie saldrá ileso. Al mismo tiempo exhibe la pobreza política que priva en esta sí, bendita Nación. Los insultos, denostaciones, acusaciones sin pruebas, descalificaciones a priori, han sustituido al diálogo, acuerdos, y buenas maneras políticas.

Sencillamente los actores que hoy detentan el poder –salvo muy honrosas y plausibles excepciones- han pauperizado el oficio político. Se llenó de depredadores, de auténticas hienas que, además de incapacidad, ignorancia y mala preparación, hay que sumarles, en muchos casos, la vulgaridad.

Así que el intercambio de “misiles” que sostienen López Obrador y Fox Quesada debe parar en aras de la paz tan demanda por la sociedad. AMLO no debe perder de vista que es el presidente de México, que ocupa el máximo cargo público y como tal debe comportarse. De ninguna manera debe rebajarse a un pleito “tuitero”, tampoco a usar sus conferencias mañaneras para generar rencores.

Cierto que, como él mismo lo ha reiterado, tiene derecho a la réplica, a defenderse de las críticas cuando éstas sean infundadas. No obstante, dichas respuestas no deben ser impulsadas sólo por la emoción, deben, inexcusablemente, estar absolutamente argumentadas, con pruebas, con hechos.

Si López Obrador actuó con mesura y rapidez para desarmar las intenciones de Vicente Fox, cualesquiera que sean, entonces no se entiende bajo ninguna óptica, la torpe respuesta de algunos incondicionales que, francamente en nada ayudan a su líder y jefe, como el señor Epigmenio Ibarra, que de tan servil termina por convertirse en una rémora para la intención presidencial 

Por lo pronto, es una buena señal que el Presidente haya reaccionado de manera positiva a la denuncia de Fox, y ordenado la protección al quejoso. Apagó de manera inmediata un fuego que, más allá de la veracidad  o no de lo denunciado por quien gobernó a México durante un sexenio, podría haber hecho demasiado ruido político dentro y fuera de la República. No hay necesidad.

También, destaca que Vicente Fox agradeciera la instrucción presidencial: “A nombre personal y de mi familia, aprecio la pronta respuesta del Señor Presidente. Deseo paz y seguridad para mi país”.

STATU QUO

Durante la inauguración del Tianguis Turístico en Acapulco, los empresarios hoteleros le recordaron al presidente López Obrador el conocido adagio: “El que no enseña, no vende”. Esto en referencia a la disminución de recursos para promover a México en el exterior, además le precisaron: “Al final, no todo debe ser el Tren Maya”. Aquí no hubo intermediarios, se lo dijeron directo y claro.

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: lopezobrador.org.mx*