Falla gobierno en proteger a periodistas

Sucedió la noche del jueves último al interior del gimnasio donde se ejercitaba en Empalme, Sonora. Jorge Camero Zazueta fue ejecutado a balazos por un grupo de sicarios. Se convirtió así en el sexto comunicador asesinado en lo que va del año en un México cada vez más violento e inseguro.

El gobierno del presidente López Obrador ha sido incapaz de frenar las agresiones en contra de quienes se dedican a la actividad del periodismo. Hoy continúa la impunidad en la enorme mayoría de casos. No obstante las promesas gubernamentales de proporcionales seguridad para realizar su labor, en los hechos esto no es sino una utopía y media docena de asesinatos lo comprueban.

“la paz es fruto de la justicia y no se resuelve el problema de la inseguridad solo con medidas coercitivas. Entonces ya la estrategia que aplicamos va a ir cada vez dando mejores resultados”, señaló el jefe del Estado mexicano apenas el pasado jueves en su conferencia mañanera.

Se infiere entonces que el país está muy distante de la justicia aludida, porque la inseguridad que prevalece en la república mexicana es tan devastadora que la interminable estela de muertes dolosas y masacres hace tiempo dejó de ser novedad. Se tornó asunto cotidiano. Y los propios números oficiales dan cuenta de ello. En esa vorágine inciden, sin duda, la impunidad y tolerancia.

Quienes ordenan y materializan los homicidios de periodistas –políticos, funcionarios, miembros del crimen organizado, policías-, rara vez son llevados ante la justicia, si acaso, algún chivo expiatorio es puesto tras las rejas. La impunidad alienta la reincidencia, ahí radica una de las causas principales.

Tan sólo en la presente administración, han sido abatidos por los pistoleros más de medio centenar de comunicadores. La Secretaría de Gobernación, en su informe Agravios contra personas defensoras de derechos humanos y periodistas, correspondiente al periodo diciembre 2018-septiembre 2021, reconoció 47 asesinatos de periodistas. Una cifra de horror patrocinada por la indolencia oficial que poco hace por evitarlos. Por el contrario, desde la máxima instancia del gobierno, cada mañana se atizan las ofensas, polarización, amenazas, calumnias y persecución.

México es considerado por organizaciones civiles nacionales e internacionales como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, incluso a nivel de países en guerra o con regímenes autoritarios. Eso habla de la falta de garantías y la ausencia de un Estado de derecho robusto como el de las naciones verdaderamente democráticas. También de la falta de interés por lograrlo.

Hace unos cuantos días el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, a través de su cuenta de Twitter, expresó la preocupación por la barbarie que padecen los comunicadores:

“El alto número de periodistas asesinados en México este año y las continuas amenazas que enfrentan son preocupantes. Me uno a quienes piden mayor responsabilidad y protección para los periodistas mexicanos”. La gravedad del asunto, como se ve, trascendió nuestras fronteras.

Y es que verdaderamente resulta imposible refutar lo que está no sólo a los ojos de los mexicanos sino del mundo entero. Ninguna retórica es capaz de ocultar lo evidencia dolorosa, máxime cuando la impronta que deja está llena de sangre y de víctimas inocentes acalladas a punta de balas.

Por más que al mandatario mexicano le molesten e incomoden las críticas por la infernal inseguridad y violencia en el país, no puede cambiar la realidad, y la realidad hoy es la de un México extremadamente violento, carente de seguridad y atrapado en un estado de derecho socavado.

Resulta poco útil que el señor presidente se enfrasque en una serie de pretextos y enojos cuando surgen críticas –absolutamente justificadas- por las ejecuciones de periodistas. Acusar de injerencista a Antony Blinken por manifestar su punto de vista acerca de la violencia física y verbal que amenaza a los profesionales del periodismo en la República, sólo visibiliza más la masacre.

Si el mandatario mexicano no desea críticas adversas a su labor, en particular cuando se ha fallado estrepitosamente en materia de seguridad, debe replantear sin dilación la estrategia anticrimen que desde un principio mostró ineficacia. Mientras siga negándose la dimensión de lo que en realidad implica seguir eliminando voces del periodismo, la democracia y el país seguirán retrocediendo.

Impunidad es lo que el gobierno debe evitar, si no hay castigo a quienes ordenan las ejecuciones de personas dedicadas al trabajo periodístico, las matanzas aumentarán. Está visto que, aun periodistas inscritos en el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas también han sido asesinados. Sin aplicación de la ley, no hay barreras para los criminales.

 “México sigue siendo, año tras año, uno de los países más peligrosos y mortíferos del mundo para los medios. A pesar de que recientemente se han producido algunos avances, el país continúa hundiéndose en la infernal espiral de la impunidad”.  Así, lo afirma Reporteros sin Fronteras y es totalmente cierto. México no puede considerarse una democracia real, si por medio de la violencia pretende, ilusamente, que no se conozca lo malo que sucede en el país y gobierno.

STATU QUO

Se calientan los ánimos por la sequía

La sequía que afecta a parte del norte del país también está calentando los ánimos ente las administraciones de Nuevo León y San Luis Potosí. Por un lado, el gobernador neoleonés, Samuel García (MC), insiste en llevar agua de la Huasteca Potosina, a través del proyecto hidráulico Monterrey VI, sin importar las afectaciones que pueda generar a la gente de San Luis Potosí. Por el otro lado, el gobernador de San Luis, Ricardo Gallardo (PVEM), dejó en claro que no permitirá que se cometa un ecocidio en la entidad, ya que el agua es una prioridad para los potosinos, lo que le ha valido el respaldo de los ciudadanos. En tanto, desde Nuevo León el mandatario estatal ha lanzado una serie de ataques en redes sociales, a través de bots, que sólo le han valido críticas. La temperatura en esa región está más que caliente.

@BTU15

*Nota del editor: imagen en portada: especial Internet*