El “error colosal” de AMLO

No existe peor ciego que el que no quiere ver, reza el conocido adagio. Y éste se puede aplicar sin objeciones al presidente electo y su equipo más cercano. La pretensión de Andrés Manuel López Obrador para crear una guardia nacional a modo es un despropósito mayúsculo, por decir lo menos. Representa, simple y llanamente, militarizar aún más al país, Así lo han advertido integrantes de la sociedad en sus diferentes sectores. El rechazo al peligroso proyecto obradorista es mayoritario.

Pero la repulsa al deseo “militarizador” de López Obrador, no se da únicamente en México; el fin de semana, dos organizaciones internacionales fustigaron con extrema dureza la decisión de AMLO: Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI) alertaron sobre el grave riesgo que representaría crear la mencionada guardia con integrantes de la policía naval, militar y de la Policía Federal, que estaría bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional.

El plan del presidente electo Andrés Manuel López Obrador de crear una Guardia Nacional controlada por las Fuerzas Armadas constituye una estrategia equivocada para abordar la crisis de seguridad pública que atraviesa México”, advirtió sin ambages HRW, en Washington, el pasado viernes y agregó:

“López Obrador hereda una catástrofe de derechos humanos que ha sido causada, en gran medida, por la militarización de la seguridad pública en el país”. “Al redoblar la apuesta de esta estrategia fallida, López Obrador comete un error colosal que podría frustrar cualquier esperanza de poner fin a las atrocidades que tanto sufrimiento han causado en México en los últimos años”, alertó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

Conociendo el carácter autoritario del futuro presidente de México –sus cercanos dicen que no escucha- la iniciativa seguirá adelante y se presentará este martes en la Cámara de Diputados. Una iniciativa cuestionada que nace de un capricho y no de un razonamiento amplio y profundo que colabore efectivamente a solucionar el inextricable problema de la inseguridad en la República.

Andrés Manuel López Obrador prometió durante su campaña que regresaría el Ejército a sus cuarteles. Hoy incumple su palabra antes de asumir el poder. Y no le queda de otra, los cuerpos policiacos, se ha comprobado, están podridos en su enorme mayoría; infiltrados y corrompidos por los grupos del crimen organizado. Simplemente no son de fiar; son, en muchos casos, delincuentes.

Faltando sólo diez días para que AMLO tome el mando del gobierno –oficialmente, porque de facto ya lo tiene- la avalancha de críticas y resistencias a su imperioso deseo de irse por el camino fácil y formar la mencionada guardia civil a base de militares, va creciendo y, sin duda, se convertirá en un pasivo gigantesco y una merma importante en su hasta hoy vasto capital político. Las miradas de la comunidad internacional necesariamente estarán puestas en el proceso de esa resolución.

Y tiene razón HRW cuando precisa que en los dos últimos gobiernos, el uso de militares en materia de seguridad pública ha tenido resultados previsiblemente desastrosos. “Las Fuerzas Armadas del país están hechas para la guerra, no para la seguridad pública, y han cometido gravísimos abusos contra civiles, con generalizada impunidad”, subraya el organismo y pone el dedo en la llaga:

“Las Fuerzas Armadas tampoco han conseguido reducir la violencia en México y de hecho, es posible que hayan sido un factor clave que contribuyó al drástico aumento en la cantidad de homicidios en estos años”. Basta mirar los datos de la incidencia delictiva para comprobar que esto es irrefutable.

Por su parte, Amnistía Internacional también arremetió contra el plan de López Obrador:

 “El nuevo gobierno debería romper el paradigma militar de seguridad y establecer un nuevo modelo. Deberían ser las instituciones civiles las responsables de la seguridad en el país y deben mantener el control de las operaciones. La propuesta del presidente electo de continuar la militarización debería ser enmendada para enfocarse en el fortalecimiento y profesionalización de las policías civiles”, manifestó Tania Reneaum, directora ejecutiva de Amnistía Internacional México.

Mientras que, Erika Guevara-Rosas, directora de ese organismo para América Latina posteó en su cuenta de Twitter el viernes reciente: “Es alarmante que @lopezobrador_ presente una propuesta de seguridad que repite esencialmente el modelo de seguridad militarizada fallido y que ha permitido la comisión de graves violaciones de derechos humanos en manos de las fuerzas armadas”. Desconocemos si a López Obrador le preocupa en lo mínimo las severas críticas de HRW y de Amnistía Internacional y simplemente las va a ignorar o procederá a descalificar a las dos.

Resulta incontrovertible que López Obrador se colocó motu proprio en el escrutinio de las ONG y organismos internacionales defensores de los derechos humanos y las causas civiles. Sea cual sea su respuesta a los cuestionamientos, el líder morenista no iniciará en buenos términos la relación con HRW y AI si las desdeña; puede asegurarse que lo traerán a él y su gobierno, con marca personal.

@BTU15  

*Nota del Editor: Foto: lopezobrador.org.mx*