Elena Poniatowska, otra crítica de AMLO

Elena Poniatowska es una prolífica escritora  a quien no todo mundo le rinde pleitesía. Pero ello no es sino cuestión de gustos literarios e inalterables fobias políticas. A la autora de La noche de Tlatelolco sus detractores la señalan de ser gran beneficiaria en los distintos gobiernos y especialmente hoy por la inocultable cercanía desde hace años con el presidente López Obrador.

Me resulta difícil criticarlo porque lo quiero, precisa la carismática Elenita en entrevista con El Universal (bit.ly/37viIYd) el pasado sábado. “Decirle a la gente fifí, es problemático, ¿no?; para qué decirle a unos fifís (…) me parece un error”. A los 87 años de edad, la también autora de La Piel del cielo, no tiene necesidad de quedar bien con el actual mandatario, por ello es que, de manera amable pero directa, no duda en cuestionarlo y afirmar que las conferencias mañaneras son “un poco cansadas” y que bien podrían realizarse dos veces por semana, “no se necesita tanto”, asegura.

“Si hablas mucho (…) en boca cerrada no entran las moscas, para qué hablar tanto”, subraya la sobrina de la muy controvertida pero extraordinaria poeta Pita Amor. Y es en este aspecto donde a querer o no, Poniatowska toca el tema tan criticado por un importante sector social: “las mañaneras” son innecesarias, repetitivas, demagógicas y sirven sólo para satisfacer el enorme ego del tabasqueño mediante preguntas a modo de ciertos lacayos disfrazados de periodistas.

Poniatowska, quien alguna ocasión no dudó en subrayar que “un intelectual debe mantenerse alejado del poder porque la cercanía con los poderosos destruye”, pareciera haberlo olvidado y que, esto, en todo caso, sólo es aplicable para otros doctos pensadores, no para ella.

Falta esperar, sin embargo, para ver si López Obrador da respuesta a los pronunciamientos de doña Elena, a quien apenas el 7 de agosto último recibió en Palacio Nacional  y, exultante, le dio un tour por las espléndidas e históricas instalaciones, para luego presumir en las “benditas redes sociales”:

“Hoy tuve la dicha de conversar con Elena Poniatowska, que además de ser una gran escritora, siempre ha profesado un entrañable y tierno amor por los desprotegidos de México y del mundo”.

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Así, la celebérrima Elenita se une a las voces discordantes de varios adoradores de López Obrador que le han endilgado críticas por su gestión al frente del Ejecutivo. En menos de un año, integrantes de la farándula han manifestado su decepción por el trabajo del máximo líder morenista, como Gael García Bernal, Susana Zabaleta, Daniel Giménez Cacho y Luis Gerardo Méndez, entre otros.

Las aguas, todo indica, van tomando su nivel real, luego de la euforia que provocó el triunfo aplastante de AMLO en las urnas y que lo instaló en la silla presidencial con 30 millones de votos. El natural desgaste que conlleva el ejercicio del poder, malas decisiones, pleitos con algunos sectores sociales, ataques a la prensa y la negativa a corregir  determinadas resoluciones, costaron ya unos diez puntos en la aprobación ciudadana al mandatario. En especial la inseguridad y violencia están socavando la luna de miel entre el pueblo bueno y sabio y el presidente de la República.

Mención aparte merece la obcecación de López Obrador para otorgar asilo a Evo Morales, quien resulta oneroso en todos los aspectos a la administración morenista pues la presencia del defenestrado ex presidente boliviano cayó muy mal en un amplio sector de la sociedad. Mantenerlo como auténtico virrey a costo del erario afecta a los contribuyentes  y al mismo huésped de Palacio.

Son precisamente esa clase de determinaciones las que han defraudado a seguidores de la autollamada cuarta transformación; imponer la voluntad presidencial sin escuchar el palpitar ciudadano no es sano, ni para quien lo hace ni para democracia alguna. Si el lopezobradorismo continúa en su línea de oír solo las lisonjas que le agradan, es muy probable que la lista de los desilusionados vaya in crescendo, y los resultados positivos brillen por su ausencia, como en materia de seguridad, economía, salud, empleo y, particularmente, en la absurda polarización de la nación.

Tiempos difíciles se vislumbran en el horizonte para México debido a factores nacionales y mundiales, ante ello los mexicanos deben estar más unidos que nunca para afrontar tales adversidades. El presidente López Obrador debe ser inexcusablemente factor de unión y gobernar para toda la población, evitar caer en más descalificaciones y azuzar el odio en contra de quienes no están de acuerdo en su modo de ejercer el poder. Ojalá preste oídos a su querida Poniatowska.

STATU QUO

Deplorable, por decir lo menos, el tuit del “embajador” de México ante el Vaticano, Alberto Barranco. El comunicador, que de diplomacia sabe nada, escribió el viernes reciente:

“Ya está chillando otra vez el INE por un supuesto recorte de presupuesto, a soslayo del repudio público por su trabajo parcial, sesgado y mediocre”.

La avalancha de críticas a Barranco no se hizo esperar y prefirió hacer mutis en su cuenta de Twitter. Es lo que sucede cuando se impone a un ignorante en puesto de relevancia, sin mérito alguno. Sus “chillidos” tuiteros son absolutamente miserables y por la gravedad del dislate el canciller Marcelo Ebrard Casaubón debe ponerlo en orden y pedir que le hagan un examen antidoping. Es lo menos.

@BTU15

*Nota del editor: Foto en portada tomada de @lopezobrador*