El Día de las Madres y la mucha violencia contra las mujeres

En uno de los peores entornos que padece la sociedad mexicana. Donde ya no sorprende que una alumna muera baleada en el salón de clases, o que un niño fallezca en Puebla a causa de una bala perdida, ni que sicarios realicen ejecuciones masivas, tampoco que voraces constructores talen impunemente más de medio centenar de árboles en la Ciudad de México sin que las autoridades se “enteren”, celebramos este viernes el Día de la Madre. Una celebración que nos impacta a todos.

Y las madres están en el centro de la esencia de lo que es México. El pasado miércoles, el INEGI, en conjunto con el Consejo Nacional de Población, dio a conocer los resultados de su  Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, en ella se precisa que la población totaliza 124.9 millones, de la cual, 51.1% son mujeres. Un dato relevante en cuanto a la presencia femenina.

Pese a ser mayoría, las mujeres en México continúan padeciendo un deleznable “machismo” que les hace ver su suerte en los centros de trabajo, escuelas, transporte público y, lo que es peor, hasta en sus hogares. Si desempeñan un trabajo equivalente al de un hombre, se les paga menos. Si juegan un deporte profesional equiparable al masculino, ganan menos que sus contrapartes.

Actualmente las mujeres que dirigen alguna empresa en el país, son escazas. En política, hubo de obligar, mediante la ley, hacer realidad la paridad de género en el Congreso. Hasta ahora, la resistencia para que una mujer pueda convertirse en la primera presidenta de la República, es abrumadora; y lo demuestra el hecho de que a la fecha sólo hay una gobernadora, la de Sonora, Claudia Pavlovich y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo. Casualmente, dos Claudias.

Pese a que la festividad para homenajear a las madres es absoluta, factores como los feminicidios en el país, no pueden dejar de señalarse en una fecha tan emblemática. El gobierno ha hecho muy poco para frenar esa barbarie. Las alertas de género son poco menos que inútiles. El hecho es que mexicanas siguen cayendo a manos de locos que las matan por el sólo hecho de ser mujeres. Mientras, en el gobierno esto no es una de sus prioridades. Está inmerso en actos demagógicos.

Las mujeres, particularmente aquellas que son madres, libran a diario una lucha sin tregua para sobrevivir junto con sus familias en esta nación saturada de violencia e impunidad. Tan solo al dirigirse a los centros de trabajo, se exponen a que en el peligroso transporte público las asalten, sean víctimas de acoso, tocamientos y otras estupideces que ciertos dementes les “dedican”.

Gran parte de la grandeza de México –no de sus gobiernos, porque hasta hoy no se conoce alguno- ha sido forjada durante siglos por las mujeres. La construyeron desde sus trincheras en los hogares, las fábricas, oficinas, aulas, el arte, la ciencia, el periodismo, incluso, sí, en las plataformas políticas. No hay actividad que les sea imposible. Lo mismo las vemos pilotar un gigantesco avión comercial, que conducir un bólido en la pista, manejar un taxi, o guiar un convoy del Metro, reparar una llanta o realizar una compleja intervención quirúrgica. En todo ello, hay férreas madres de familia.

De manera que el mejor de los muy merecidos festejos en este 10 de mayo, es muy poco para la invaluable tarea que a diario ejecutan las madres mexicanas. Resulta indispensable reconocerles su tarea y reiterarles el amor familiar. Es en la familia donde está la solución a los gravísimos problemas que hoy tiene sumido a nuestra nación y donde el gobierno ha fallado rotundamente.

Vaya que las madres mexicanas se han ganado a pulso cualquier homenaje que se les pueda dedicar. Los merecen todos. Así que empecemos por respetarlas en serio. Nadie tiene derecho a ofenderlas. Desde el momento en que empezaron las agresiones en contra de niñas, jóvenes, adultas y damas de la tercera edad, inició también la debacle social que hoy cobra una costosa factura.

Por lo pronto me uno al festejo y recuerdo con inmenso amor a Marita. Aplaudo a la progenitora de mi niña amadísima; a mi hermana, sus hijas y la nieta consentida, mamás todas ellas. También están presentes en mis afectos, por supuesto, Lala, quien no se ha rendido y ha batallado como la más valiente de las guerreras y las modernas mamás: Alma y Moniquín, una auténtica Pata de Perro.

Y aunque en sentido estricto, mi especialmente amada manzana, no tiene un hijo que le dé muchos dolores de cabeza, la realidad es que tiene varios mozalbetes que de igual manera se la talonean de formas diversas, pues tiene un corazón que desconoce la palabra no. Entonces, y bajo esa lógica, me permito felicitarla descaradamente por el Día de las Madres.

Felicidades infinitas a todas las mamás de México. Que pasen un día espléndido y reciban mucho amor. Y si esto viene acompañado de regalos o dinero, pues mucho mejor. ¡Enhorabuena!

@BTU15  

*Nota del Editor: Foto: BTU*