Crisis ambiental en CDMX y la incapacidad gubernamental

Mientras escribo esta colaboración, acalorado y de pésimo humor, pues debí cerrar las ventanas del espacio donde usualmente lo hago, con el fin de intentar evitar la terrible y muy dañina contaminación, recibo el boletín de la Secretaría de Educación Pública (SEP) informando de la suspensión de clases el jueves 16, en la Ciudad de México y zona conurbada. La causa: “contingencia ambiental”, matiza la dependencia evitando llamar por su nombre real al problemón: crisis.

Unos minutos después, es la UNAM que también comunica, por igual motivo, el cese de clases para el mismo día ya que todas las instalaciones de la casa de estudios en la Zona Metropolitana del Valle de México permanecerán cerradas. La decisión de la SEP y la UNAM, se da tarde, de manera irresponsable, seis días después de que inició la peor pesadilla en materia de contaminación.

A la incapacidad mostrada por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, para hacer frente a la crisis que se le vino encima desde el viernes de la semana pasada, se suma la inaceptable espera “políticamente correcta” del secretario de Educación Pública para no exhibir la inacción de Sheinbaum Pardo si ordenaba la interrupción de clases desde el mismo lunes en que se elevaron peligrosamente los niveles de partículas suspendidas. En tanto, millones de alumnos, al igual que el ciudadano de a pie, respiraron durante días las extremadamente letales PM2.5.

Increíblemente, la señora Sheinbaum, quien de acuerdo a la página electrónica del gobierno de la capital de la República, es  licenciada en Física por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México y posee maestría y doctorado en Ingeniería en Energía en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, no supo qué hacer cuando detonó la crisis ambiental.

Los impresionantes blasones académicos de la jefa de Gobierno, lucen espectaculares en su biografía oficial. No obstante, éstos le fueron de escasa utilidad al momento de buscar una solución pronta y eficaz para la crisis provocada por los incendios en la Ciudad de México y zonas aledañas.

Para gran parte de la hoy sumamente molesta ciudadanía, Claudia Sheinbaum no dimensionó correctamente la emergencia ambiental y posteriormente, al hacerlo, se asustó y no supo qué hacer. El escenario se le complicó más a la titular del Ejecutivo local cuando a la contaminación por partículas se agregó la de ozono.

Incapacidad, tardanza, mal cálculo político, y mucha soberbia conformaron un coctel tóxico que los capitalinos respiramos obligadamente por días. Se comprobó, a costa de la salud y perjuicio de los más de ocho millones de habitantes de la capital, que las autoridades no tienen la mínima idea de cómo reaccionar en este tipo de emergencias. Y la situación se agrava cuando no existe una estrategia oficial para informar oportunamente a la sociedad, y la jefa de Gobierno tarda, además, días en enviar un mensaje soso a través de sus redes sociales.

Reconociendo que hubo factores atípicos fuera del control de las autoridades locales, como los numerosos incendios forestales, los provocados por las incomprensibles quemas agrícolas, las altas temperaturas y el escaso viento, el reclamo hacia Claudia Sheinbaum, es la displicencia mostrada para atender de modo prioritario una crisis ambiental que daña a la población.

Lo anterior se adiciona a mensajes desafortunados de algunos funcionarios del gabinete de Sheinbaum, como el de la directora del Metro, Florencia Serranía, quien este miércoles, en plena crisis tuiteó: “Debido a las acciones de contingencia ambiental en la Ciudad de México @MetroCDMX espera mañana más usuarios. Planea tu viaje y evita, si es posible, las horas pico.  #ViajaEnMetro #MovilidadCDMX2”.

El Metro es un sistema de transporte obsoleto, abordarlo en horas pico es un calvario. Lo que olvida la señora directora, es que las horas pico se producen porque quienes lo usan a esas horas deben llegar a ciertos horarios para cumplir sus jornadas laborales. No buscan placer al viajar en tan tormentosas horas. Así que la recomendación, además de inútil, es un tanto ofensiva.

Finalmente, la tarde de este muy caluroso día, Tláloc se conmovió un poco de los “chilangos” y llovió en varias zonas de la metrópoli. Para mañana se espera que llueva nuevamente de manera más intensa. Ojalá sea así y le eche una manita a los atormentados pobladores de la Ciudad de México. Eso, en consecuencia, ayudaría a quitar de la ira popular a doña Claudia Sheinbaum.

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: Especial Internet*