CNTE: crisis política y desastre económico

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ignoró la amenaza del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y subió a un nivel muy peligroso sus protestas. El movimiento político de la disidencia magisterial se expande a otras regiones fuera de sus centros tradicionales de poder, como lo son Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán.

Nuevo León y la Ciudad de México enfrentan protestas, marchas y cierre de escuelas en apoyo a los maestros de la CNTE. El caos y desorden impuestos por estos afectan directamente a la sociedad en sus diversos sectores. Los niños sin clases suman una cantidad muy elevada, los comercios afectados se cuentan por cientos y el libre tránsito simplemente no existe como antaño.

Desde luego, la crisis política ocupa los principales espacios de los medios. Es más atractiva por sus muchas aristas. Máxime que el gobierno federal parece arrinconado en un callejón sin salida por su enemigo sindical, que lo zarandea a placer y lo tiene a punto de enviarlo a la lona.

Pero los efectos de la anarquía y ausencia de un gobierno eficaz se reflejan, además, negativamente en comercios e industrias, ambos generadores importantes de empleos e impuestos. Quienes han invertido su patrimonio en comercios y pequeñas empresas hoy ven con pesadumbre como muchos de ellos se van a la quiebra en las regiones afectadas por la CNTE y patrocinadores.

Sin embargo, el desastre económico no se reduce a los estados controlados por la Coordinadora. Así lo demuestra el Indicador IMEF del Entorno Empresarial Mexicano, del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), correspondiente al pasado mes de junio, en el cual advierte de posibles “focos rojos” en la economía nacional.

El Indicador IMEF es un índice de difusión que cuantifica el entorno económico con base en una encuesta de cinco preguntas cualitativas. En particular, el Indicador IMEF está construido para ayudar a anticipar la dirección de la actividad manufacturera y no manufacturera en México y, a partir de la evolución esperada de esos sectores, inferir la posible evolución de la economía en general en el corto plazo.

Para junio, el Indicador IMEF Manufacturero se desplomó 3.9 puntos, hasta ubicarse en un valor de 47.5 unidades. La magnitud de la caída es la segunda más pronunciada en la historia del Indicador (sólo superado por la de noviembre 2008), mientras que el nivel es el más bajo observado desde junio de 2013. Como consecuencia, la serie tendencia-ciclo disminuyó 0.5 puntos, para ubicarse en 50.6 unidades en el mes, su nivel más bajo desde enero de 2014. Ajustado por tamaño de empresa, el indicador se redujo en 2.1 puntos y cerró en 49.0 unidades, su nivel más bajo desde junio de 2013. A continuación la tabla del IMEF donde puede observarse la reducción en variables fundamentales, como las ventas (pedidos), inventarios y puestos de trabajo.

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*No se encontraron factores estacionales para el subíndice de Empleo, por lo que sus series originales y ajustadas son iguales.

Es mera coincidencia —alegarán ociosamente ciertos economistas y no pocos pseudoexpertos en temas financieros y económicos que en su vida han emprendido algún negocio— con lo que ha provocado la CNTE, lo cierto es que el estado de sitio implantado por los “maestros” inhibe las inversiones, el comercio, la producción y la generación de las indispensables fuentes de empleo.

Y para reafirmar la importancia fundamental de las inversiones, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señala: “En este contexto, es fundamental tener presente que la base del crecimiento es la acumulación de capital, lo que nos lleva al elemento clave para lograrlo que es la inversión”. Y agrega: “La inversión es la mejor receta para crecer de forma sostenida y de esta manera será posible que las personas se beneficien de más empleos mejor remunerados”.

La confianza de los dirigentes empresariales respecto a la situación actual y futura, tanto de sus empresas como de la economía en su conjunto, continúa deteriorándose, de tal manera que consideran que éste no es un momento adecuado para invertir, advierte el CEESP.   

Surge, entonces, la reflexión obligada: El frágil semi-estado de derecho que priva actualmente en México aniquila a una cantidad numerosa de Pymes, de comercios, que en más de las veces son el patrimonio único forjado con años de trabajo intenso por las familias y que de la noche a la mañana son obligados a claudicar por la falta de ventas a causa de bloqueos, manifestaciones, violencia y terror que establece por medio de la fuerza la Coordinadora Nacional.

Lo que inicialmente se originó para protestar por la reforma educativa se convirtió en un delicado problema político y social ante la ineptitud, displicencia y soberbia de la administración peñista y su amigo, el frívolo secretario de Educación Pública. Hoy, las llamas de las consecuencias perversas del conflicto incendiaron también a un sector importante de la economía en Oaxaca y Chiapas. El amplio sector de restauranteros, hoteleros, comercios, el sector del turismo y transportistas en general entraron en una pesadilla dantesca que parece no tener salida en el corto plazo.

Mientras muchos oaxaqueños y chiapanecos sepultan con impotencia sus legítimos sueños de progreso forjados en el trabajo y comercio, a causa de este desastre económico y político —donde nos aseguraron que el tiempo se había acabado—, el gobierno es negligente en la operación política para solucionar lo que irresponsablemente dejó crecer por su miedo patológico a la CNTE.

@BTU15