Claudia, Monreal, Scherer, Gertz: los enconos en la 4T

“Julio es como mi hermano. Nos ha ayudado mucho.

El es parte de este proceso de transformación. (…) Le agradecemos mucho”

AMLO

Para nadie es un secreto la profunda animadversión entre Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México y el coordinador de los morenistas en el Senado, Ricardo Monreal.

Sheinbaum es la “corcholata” favorita del Presidente para la candidatura de Morena y competir en 2024 por la Presidencia de la República. A ella apuesta el mandatario, tanto, que bajó de sus aprecios al zacatecano tras la debacle en la capital del país durante el pasado proceso electoral que llevó a perder importantes alcaldías al partido en el poder. Voces de Morena señalan a Monreal Ávila de haber operado en contra de su partido para apoyar a Sandra Cuevas de la alianza PAN-PRI-PRD a ganar las elecciones que la convirtió en la primera alcaldesa de la Cuauhtémoc.

A partir de entonces, el también presidente de la Jucopo en la Cámara alta ha sufrido toda clase de embates, incluso dentro de la propia fracción parlamentaria que coordina. La semana última, Sandra Cuevas fue suspendida del cargo, vinculada a proceso fast track, acusada de robo y abuso de autoridad. La funcionaria afirma que se trata de una persecución política de Claudia Sheinbaun.

Ricardo Monreal no se anduvo por las ramas y culpó a René Bejarano –el “señor de las ligas”- y su esposa Dolores Padierna, además de Sheinbaum Pardo, de estar detrás de las acusaciones y suspensión de Sandra Cuevas, a quien las huestes morenistas adversas a Monreal pretendían iniciarle juicio político. Es apenas el primer capítulo de una guerra de lodo, golpes bajos y demás.

En otro ring, se dan con todo el “hermano” del Presidente, Julio Scherer, exconsejero jurídico de la Presidencia y el siniestro fiscal, Alejandro Gertz Manero. Scherer denunció este sábado en un extenso artículo publicado en el semanario Proceso (bit.ly/3L0EuGh), que “detrás de las acusaciones en mi contra respecto a una supuesta extorsión al abogado Juan Collado están los intereses de Olga Sánchez Cordero y de Alejandro Gertz Manero, cómplices en el afán por manchar mi nombre”.

Los enconos entre distinguidos integrantes de la quiméricamente autollamada cuarta transformación escalan conforme se desgasta el poder del máximo líder de ese movimiento y en el horizonte se alcanza a ver la sucesión presidencial adelantada por el mismo personaje político.

Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones Exteriores, devenido en eficiente bombero que soluciona cuanto asunto le encomienda su jefe en Palacio Nacional, no es ajeno a las disputas. Sólo que el Canciller ha sido más astuto y fino en la operación rumbo al 2024.  El trabajo de Ebrard se refleja no sólo en buenos resultados ante su jefe, sino en la aceptable percepción ciudadana.

Una encuesta publicada por El País, el sábado último, refleja que Ebrard puntea en la intención de voto para la Presidencia con 56%, mientras que con dos puntos menos, le sigue Claudia Sheinbaum. A pesar de los apapachos presidenciales, la jefa de Gobierno corre el riesgo de quedarse rezagada ante el titular de Relaciones Exteriores quien muestra mejor oficio político y ha sabido observar con claridad los tiempos políticos que corren. La inseguridad y narcomenudeo en la capital de la República, igual que en el resto del país, es una pesada loza en el equipaje de doña Claudia.

Y en el marco de esas vendettas y disputas que el Presidente no sabe cómo, o de plano no quiere controlar, hay un político joven que se va reafirmando de manera natural: Luis Donaldo Colosio, actual presidente municipal de Monterrey, Nuevo León, e hijo del excandidato priista del mismo nombre, asesinado en 1994. Colosio Riojas, próximo a cumplir 37 años, tiene 53% en la intención de voto en la referida encuesta de El País, es decir, sólo un punto debajo de Sheinbaum, y tres de Ebrard. El peligro acecha al proyecto político del jefe del Ejecutivo. Colosio puede ser la causa.

No hay duda de que Morena sufre ya una metamorfosis y está en vías de “perredizarse”. Los diferentes grupos de poder no se detendrán para lograr sus objetivos aunque para ello deban devorar a otros de sus correligionarios. Los odios, intrigas, descalificaciones, intercambio de acusaciones, insultos, y toda clase de chicanas irán in crescendo conforme se acerque la hora de las definiciones palaciegas para imponer a su candidato que competirá en el 2024.

Los enconos que florecen inexorablemente al interior de la 4T, es simple consecuencia de haber abierto la puerta a toda clase de “políticos”, desde cartuchos quemados, trapecistas, indeseables, vulgares, corruptos, sujetos que pisaron la cárcel, otros con acusaciones judiciales. Todos, con un sello peculiar: la voracidad por los recursos públicos y querer enriquecerse sin dilación como sea.

Hay gente honesta y talentosa en el movimiento morenista, pero se le debe buscar con lupa. Por lo pronto, la mezquindad y malquerencias serán una constante en los funcionarios y exfuncionarios morenistas. Cada quien su “tribu”, cada cual con sus ambiciones políticas, de poder y dinero.

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: lopezobrador.org.mx*