El “Chapo” Montes y su ejemplo de probidad

Transcurría el minuto 90 del segundo tiempo en el partido de futbol entre los Pumas de la Universidad y La Fiera del León. Casi llegaba a su fin el encuentro dominical en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria en la Ciudad de México; aventajaban los felinos del Pedregal 2 goles a 1.

Luis Montes Jiménez, el “Chapo”, apodado así por su estatura pequeña, acababa de ingresar al terreno de juego cuando en una jugada fue arrollado por Washington Corozo de la escuadra rival; por lo aparatoso, el árbitro expulsó al universitario. Pero en un acto que rara vez se ve en el futbol profesional, el “Chapo” indicó al silbante que no había sido agredido con un codazo en el rostro, sino que el golpe fue en la parte media de su brazo. El árbitro corrigió y cambio la roja por amarilla.

Si usted, amigo lector, se pregunta qué tiene que ver lo anterior con la política, tema que usualmente es el propósito de esta columna, simplemente le diré que nada. Tal vez la única relación es la exhibición de grandeza que nos regaló, a los aficionados al balompié, el magnánimo gesto deportivo de “El Chapo”, uno de los jugadores más talentosos que ha producido el futbol mexicano y que hoy, de modo inexplicable, dejó de ser titular en su equipo. Una torpe decisión técnica.

Lo hecho por Luis Montes, un profesional ejemplar, quien ha sido campeón con La Fiera y vestido la playera de la Selección Nacional, brilló este domingo como un sol en medio de la polarización social y violencia que socava la armonía y paz de un México que atraviesa horas negras con más de medio millón de muertes por la pandemia de Covid-19; con miles de ejecutados y desaparecidos; con los cientos, quizás miles de fosas clandestinas; con las masacres que ya no son extrañas en la República y 56 millones de pobres, de los cuales 10.8 millones están en pobreza extrema intentando sobrevivir.

Por eso, en plena pauperización de los valores, donde muchos códigos se rompieron y son masacrados lo mismo hombres que mujeres, ancianos, jóvenes y bebés, la gente admiró y celebró la conducta de un deportista que al mismo tiempo mostró al admirable ser humano, a ese que no quiso beneficiarse a la mala ni beneficiar tramposamente a su equipo a pesar de ir perdiendo.

Cómo no recuperar una tenue luz de esperanza con pequeñas acciones de esa magnitud, cuya resonancia no deja de sorprender en México y el mundo. Los aplausos salen del alma, la cara se regocija con sonrisas espontáneas, de esas que se han vuelto muy escasas durante la pandemia.

Gracias al “Chapito” porque tal vez sin proponérselo nos hizo recordar que la generosidad de los mexicanos bien nacidos sigue estando a flor de piel. Que aún sigue siendo mayoría abrumadora la gente buena, la que no se despierta todos los días pensando en cómo fastidiar a otros.

Muchos le llaman fair play a lo hecho por Luis Montes en el césped del olímpico universitario; es mucho más que eso, se llama decencia, honestidad, valores. Es lo que hoy urge en la clase política y la nomenclatura gobernante. También en la sociedad hacen falta muchos “Chapitos” Montes para que hagan pequeñas acciones en beneficio de los demás. No se necesitan actos heroicos, menos publicitarlos. Se requieren acontecimientos nobles de cada ciudadano que, por su generosidad e importancia, incidan de modo positivo en la armonía de toda sociedad. Es lo que urge sin demora.

Cierto que el León se marchó a casa con una derrota, un traspié que, en ningún modo puede considerarse fracaso. No lo es porque se llevó en Luis Montes una victoria monumental, una carretada de aplausos y no pocos corazones que se conmovieron con la actitud del brillante mediocampista que en unos minutos nos recordó cual es el camino que debe seguirse para volver a colocar a esta nación esplendorosa en la ruta de la paz, armonía y progreso: la probidad.

Y es que la probidad parece una virtud extraviada en quienes hoy ostentan el poder. En cambio, abunda el odio, la venganza, la intolerancia, las corruptelas y abusos. Nada de esto último beneficia. En cambio se ha convertido en pesado lastre que nos mantiene como rehenes del atraso, pobreza, demagogia y no pocos caprichos gubernamentales. Nuevamente será cada uno de nosotros el motor de los cambios que, sin dilación, precisa México. Ayer, el “Chapo” Montes, dio un enorme ejemplo.

STATU QUO

Hablando de paz y armonía, no cesan las ejecuciones en el país. Este domingo se encontraron otros cuatro cuerpos en el ya fatídico estado de Zacatecas gobernado por el morenista David Monreal; mientras que en Tepanatepec, Oaxaca, atentaron en contra del presidente municipal (Morena).

A propósito de la tan cacareada austeridad en la autollamada “cuarta transformación”, el senador por Morena, Armando Guadiana, presumió este domingo su asistencia al Super Bowl. Tiene absoluto derecho, sólo hay que ser congruentes y no darse baños de pureza.

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: tomada de @clubleonfc*