Celebra el PRI 89 años en medio de corrupción, escándalos e ineficacia oficial

El Partido Revolucionario Institucional, celebró este domingo 89 años de existencia. Ninguna novedad se apreció en la conmemoración. Salvo la misma y arcaica táctica del acarreo, porras y privilegios a la nomenclatura tricolor, así como a líderes de sus tres sectores que prácticamente nada aportan hoy en día. El “nuevo” PRI ni en eso ha cambiado… por eso la debacle.

Y es que nada tiene para celebrar el anquilosado dinosaurio. Luego de su regreso a la Presidencia de la República las cosas no le han ido nada bien. Al país, menos. Hoy, como nunca, la violencia alcanza niveles terroríficos y se extiende a regiones de la nación que antes destacaron por su tranquilidad.  Colima, Aguascalientes, Guanajuato, Nayarit, Baja California Sur, Quintana Roo, y la propia Ciudad de México, entre otras entidades, se sumaron a los peligrosísimos Tamaulipas, Sinaloa, Chihuahua, Estado de México, Veracruz, Guerrero y Morelos. Y la lista sigue aumentando día a día.

La corrupción está enquistada en las esferas de gobierno. No existen excepciones, las corruptelas son una constante en los institutos políticos, aun en aquellos que se cuelgan la etiqueta de honestos. Sin embargo, las huestes priistas se llevan los “honores”, quizás sea por la experiencia obtenida en su larga trayectoria en los tantos años de gobierno. En este sexenio los “goberladrones” emanados del PRI-gobierno de plano se colocaron el antifaz para saquear a manos llenas los recursos de los mexicanos.

Los probos “ejemplos” de la  neo clase política tricolor –según los describió el jefe real del PRI- hoy están en la cárcel, cual vulgares delincuentes. Javier Duarte y Roberto Borge, duermen en prisión, mientras que César Duarte “misteriosamente” sigue prófugo, en tanto Tomás Yarringtón, será extraditado a Estados Unidos desde Italia y Eugenio Hernández seguirá el mismo destino.

Desde luego que el “enojo social” extendido, reconocido por el propio presidente Peña Nieto, es otro tema que no pueden presumir en Insurgentes. La población está harta de que la asalten en las calles, fuera de un banco o cajero automático, en el transporte público, de que le roben el celular, pero también del gasolinazo, de que el gas LP haya aumentado exponencialmente, y la canasta básica cada sea más difícil de adquirir para muchas familias; sí, de todo ello están hartos principalmente los 53 millones de pobres que a duras penas sobreviven en esta etapa del PRI-gobierno.

Para que no queden dudas del hartazgo generalizado por la ineficacia de ese PRI-gobierno y sus gigantescos yerros que ofenden y dañan a la sociedad, es necesario subrayar la inmoral protección a funcionarios; de ello, habría que preguntar al ciudadano común, qué opina de encubrir desde el gobierno a gente impresentable como Gerardo Ruiz Esparza, luego del socavón en el Paso Exprés de Cuernavaca, y a Rosario Robles, señalada reiteradamente en la Estafa Maestra.  

México, cuyo gobierno priista ha sido acusado por organismos internacionales de usar la tortura de manera sistemática, ha sido abiertamente apático –por decirlo de manera delicada- en otros aspectos fundamentales: el asesinato de comunicadores, de activistas, y de defensores de derechos humanos. Así que, por todo ello –una pequeña muestra de los vastos males- y los escándalos como el de la Casa Blanca, la residencia en  Malinalco y la autoliquidación de Enrique Ochoa Reza cuando salió de la CFE, son prueba incontrovertible de que el PRI sigue siendo más de lo mismo.

*Nota del Editor: Foto: PRI*