El cate de Slim a AMLO

Andrés Manuel López Obrador está totalmente ensoberbecido. A su enorme dosis de necedad hay que agregar el afán patológico de confrontarse innecesariamente con sectores del país, cuyo poder es evidente. Desde luego que no nos referimos a ninguno de los grupos políticos; ésos son indefendibles desde cualquier óptica. La referencia es acerca de los recientes “desencuentros” de AMLO con banqueros y empresarios.

Si la amenaza del tabasqueño de “soltar al tigre” causó gran revuelo entre los magnates de la banca y las calificadoras internacionales, su obcecación por cancelar el proyecto de la construcción del Nuevo Aeropuerto en la Ciudad de México —si gana las elecciones del próximo 1 de julio— lo puso directamente en vía de colisión con el hombre más rico de nuestra nación y uno de los más acaudalados en el mundo: el influyente Carlos Slim Helú.

En conferencia de prensa, Slim —quien participa en el mencionado proyecto con Grupo Carso— argumentó los beneficios de construir el Nuevo Aeropuerto. De entrada, entre otras cosas —sin mencionar por su nombre  a ya saben quién—, señaló: “La discusión sobre el aeropuerto no debe ser si cuesta más o menos, porque no es un coche lo que se está comprando. Hay que ver no solamente la inversión, sino qué efectos va a tener”. O sea, la cantaleta de AMLO basada estrictamente en el costo es sólo un factor de los muchos que es necesario evaluar en el proyecto, según don Carlos.

La zona oriente del Valle de México, donde se construye la nueva terminal aérea, es una de las más pauperizadas; sin embargo, Slim Helú considera que la magna obra incidirá en una mejora sustancial de la población que ahí habita. Además, afirmó que suspender la construcción del nuevo aeropuerto sería cancelar el crecimiento económico del país. En pocas palabras, asestó un fuerte cate al Peje.

Durante casi dos horas, Carlos Slim expuso una serie de argumentos técnicos, sociales, económicos y ecológicos para defender el mayor proyecto de infraestructura de la administración de Peña Nieto. Más allá de coincidir o no con la tesis del multimillonario, escuchar los razonamientos por los cuales se edifica el Nuevo Aeropuerto son bienvenidos. Cada ciudadano está en la libertad de llegar a sus conclusiones. Pero obstinarse en echar abajo el mencionado proyecto porque sí, sin testimonios sólidos, genera toda clase de suspicacias y evidencia profunda ignorancia en el tema.

Quienes por cuestiones de trabajo o placer se ven obligados a usar el actual Aeropuerto de la CDMX, saben que desde hace tiempo usarlo es tortuoso. Sencillamente es impráctico por causas que lo rebasaron a toda velocidad. Factores como estacionarse —caro y pésimo servicio—, el constante retraso de salidas y llegadas de las aeronaves, permanecer en los aviones por largo tiempo debido a la falta de plataformas, y recoger el equipaje —entre otras pesadillas— son propios de un aeropuerto bananero saturado. Nada digno ni adecuado para un México que es sexto lugar como destino turístico. De ahí la relevancia de analizar con seriedad absoluta la multicitada obra.

Pensar que el mega-proyecto aeroportuario está libre de intereses aviesos y que no participan personajes indeseables, nadie lo puede afirmar. Por supuesto que el tamaño de la inversión atrae a más de un ave de rapiña; en eso le asiste razón a López Obrador. Pero la discusión debe centrarse en la utilidad del discutido proyecto y sus bondades, como lo precisó Slim Helú. Descalificar a priori por capricho y por estrategia electorera no es sano.

Cuestionado durante la conferencia por un reportero extranjero, si cree poder convencer al Rayito de esperanza acerca del proyecto del Nuevo Aeropuerto, el sagaz empresario reviró de inmediato: “Convencerlo ahorita no; no tiene por qué meterse, ahorita es un candidato…”. Más claro ni el agua. En pocas palabras, le recordó al líder de Morena su condición de aspirante, ése que aún no llega a Los Pinos. Y tiene razón: en el camino pueden pasar muchas cosas. Así es de caprichosa la política.

Y viene a colación la encuesta que el periódico Reforma publicó este martes, en la que universitarios se decantan primeramente en su intención de voto por Ricardo Anaya en 45%; en segundo lugar por AMLO con 21% y finalmente por José Antonio Meade con 16%. Por esto, Andrés Manuel debe ser sumamente cuidadoso con una retórica que, al final de la contienda electoral, le puede traer más perjuicios que beneficios. La confrontación rinde frutos muy dañinos, por eso es obligado serenarse no sólo de dientes para afuera; hay que llevarlo a la práctica. ¿Para qué engancharse?

Si hasta hoy realmente no han podido bajar a López Obrador del primer lugar en la mayoría de las encuestas más o menos creíbles, debe estar consciente que los ataques más virulentos están por venir. Aquí veremos de qué está hecho o si sus yerros lo terminan por hundir, como en las dos ocasiones anteriores. En él está cumplir su anhelo de ser el próximo presidente de México, mientras viaja en avioneta privada.

STATU QUO

La administración peñista se ha caracterizado durante todo el sexenio por una violencia generalizada. Según la organización Alto al Secuestro, durante el gobierno de EPN se duplicaron los secuestros, en comparación con la gestión de Felipe Calderón. Según Isabel Miranda de Wallace, de diciembre de 2012 a marzo de 2018, se tienen registrados 10,898 plagios. Lo dicho: no hay estado de derecho.

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: AMLO*