Caro Quintero, ¿de las exigencias de EUA a AMLO?

La visita del presidente López Obrador a la Casa Blanca en Washington permaneció bajo la enorme lupa de sus numerosos críticos en México. Pese a la propaganda oficial, el encuentro con Joe Biden estuvo muy lejos de ser un plácido día de campo para el mandatario. Hubo un alud de críticas por su vestimenta, lenguaje corporal y el extenso pronunciamiento que leyó durante casi media hora. Pareciera una trivialidad, no obstante sus malquerientes afirman que para ser hay que parecer.

Es evidente que los resultados no se dieron como los deseaba el mandatario mexicano. Expertos en diplomacia, relaciones internacionales y política, consideran que el tabasqueño prometió mucho a cambio de prácticamente nada. Pese a lo que se diga en Palacio Nacional y presuma el señor Presidente, la relación entre él y Biden no es la más óptima. Ni el líder estadunidense ni los demócratas en general olvidan los agravios de AMLO hacia ellos, como la visita a Trump en tiempos de campaña del “peliteñido”. Tampoco las envalentonadas provocaciones del jefe del Ejecutivo al invitar y recibir a los dictadores de Cuba y Venezuela en la cumbre de la Celac, el año pasado.

Hay, además, una extensa lista de afrentas obradoristas que nada bien han caído en el gobierno de la unión americana. La insistencia de que el país de las barras y las estrellas termine el “bloqueo” hacia Cuba, aun cuando la dictadura en la isla es de la peores en el mundo que no cesa de reprimir y encarcelar a críticos y disidentes. Ahí no existe democracia ni respeto a los derechos humanos. Una nación empobrecida por el régimen autoritario que tiene a la población sumida en la miseria.

Y lo mismo sucede en Venezuela con el tirano Nicolás Maduro que se ha eternizado en el poder haciendo de la represión su mejor arma como argumento. Un par de criminales indefendibles a los que el jefe del Estado mexicano se ha obsesionado en defender. De ese tamaño son los dislates palatinos que también incluyen el apoyo para que EE.UU. exonere a Julian Assange so pena de emprender una campaña para que se retire la Estatua de la Libertad, en lo que es una intromisión.

Desconocemos lo que Biden haya dicho o reclamado a Obrador sin la presencia de los medios, ya en privado. Lo que llama poderosamente la atención es que varias horas después del regreso de López Obrador, el legendario capo Rafael Caro Quintero haya sido detenido por la Marina en Choix, Sinaloa. El septuagenario narcotraficante está en la lista de los 10 fugitivos más buscados por la DEA.

El llamado fantasiosamente capo de capos, es un objetivo prioritario para la administración norteamericana desde hace décadas, debido a que lo responsabilizan del secuestro, tortura y muerte del agente de la DEA, Enrique ‘Kiki’ Camarena en el ya lejano 1985. Caro Quintero estuvo preso durante 28 años, pero un juez, en esos recovecos legaloides, lo dejó en libertad en 2013.

Nueve años –cuatro de ellos en el gobierno obradorista- en los que el conocido capo gozó de libertad. Nadie molestó al nacido en Badiraguato, Sinaloa, quien retomó sus actividades ilícitas. Por ello no deja de sorprender que el arresto se da tras el viaje de AMLO a Estados Unidos. Las suspicacias tienen razón de ser. La captura tiene un fuerte aroma político y suena a una exigencia de los “gringos” a la que el jefe político de Morena no pudo oponerse, pese a su abierta proclividad a defender a los integrantes de los grupos criminales “porque también son seres humanos”.

Alrededor de la mediática captura se han tejido diversas conjeturas. Mientras que en esferas oficiales se atribuye el arresto del capo sinaloense sólo a la Marina y la FGR –versión respaldada por Ken Salazar, embajador norteamericano en el país- en Estados Unidos también se cuelgan esa medalla por la participación de la Agencia Antidrogas. Esta, es la teoría más creíble.

Pero en ese mar de suposiciones, hay un tsunami que cobra más fuerza: la caída del helicóptero donde se transportaban 15 elementos de fuerzas especiales de la Marina y que habrían participado como apoyo en el operativo para atrapar a Caro Quintero. 14 elementos fallecieron y uno más resultó herido de gravedad. La aeronave estaba a punto de aterrizar en Los Mochis cuando se desplomó. La “coincidencia” entre ambos acontecimientos debe ser aclarada pronto por la Marina.

Si el Black Hawk fue derribado por delincuentes como represalia por la detención del “narco de narcos”, en un tipo de cambio de 14 por 1, se agregaría a la ya numerosa lista de agravios a las fuerzas armadas cuyo acto más ignominioso sucedió precisamente en Culiacán, donde el Ejército, por órdenes del presidente López Obrador fue obligado a dejar libre a Ovidio Guzmán.

Finalmente queda la pregunta en el aire: ¿Rafael Caro Quintero es una de las exigencias de EUA a AMLO?

STATU QUO

En corrillos oficiales se asegura sotto voce que alguien en la CFE anda muy nervioso con la posible extradición de Caro Quintero a Estados Unidos. 

@BTU15

*Nota del editor: foto en portada: lopezobrador.org.mx*