AMLO, otra vez corrigiendo al Gabinete

Ubicado en la contundente realidad, el presidente López Obrador se afana en cumplir sus vastas promesas de campaña. El límite insalvable que impone el escenario económico de México dificulta enormemente la aspiración del mandatario hasta vislumbrarla, en algunos casos, como una utopía.

La ancestral pobreza en México, de la cual sólo escapan los políticos que han amasado fortunas enormes al amparo del poder, empresarios beneficiados por sus relaciones con el gobierno, o aquellos líderes sindicales enriquecidos mediante las cuotas de los trabajadores y los negocios que realizan desde esas posiciones, es uno de los retos más grandes que debe enfrentar López Obrador.

México dista años luz de ser un país donde sobran los recursos públicos. Durante muchos sexenios se privilegió a la clase poderosa; adueñada, de facto, de la riqueza de la nación. Así fue construyéndose, de manera perversa, la profunda desigualdad que hoy abruma a la mitad de la población. Este es un legado diabólico de las administraciones priistas -y panistas- al Ejecutivo federal.

Bajo ese apremiante entorno de escasez económica, es que López Obrador ha corregido públicamente a su subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez, quien aseguró en entrevista al Financial Times  que no se autorizaría la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, –tierra natal de AMLO- hasta que se redujera el estimado de inversión –8 mil millones de dólares–, motivo por el cual los recursos durante este año pueden priorizarse a Pemex para la exploración y producción.

El mismo funcionario de Hacienda, a menos de un mes de la declaración anterior, generó otra avalancha de críticas hacia el gobierno obradorista pues dejó entrever que ante la disminución de la recaudación fiscal, el cobro de la tenencia vehicular podría reactivarse, idea que, por cierto, no ven con malos ojos los diputados federales. Sobra decir que ambas afirmaciones de Arturo Herrera, fueron desmentidas por AMLO. Pero los apuros financieros, como se ve, llegaron a la 4T.

Y la tarea de los responsables en la Secretaría de Hacienda, de suministrar en tiempo y forma los recursos a los proyectos del presidente López Obrador, es una encomienda titánica, cuasi imposible. Con la promesa presidencial de no crear impuestos nuevos o aumentar los existentes, aunado a la evidente caída en la captación de impuestos por menor actividad económica en la República y la ineficacia para cobrarlos, el panorama para hacer realidad las promesas de campaña, es adverso.

Cierto sector de la sociedad ve con buenos ojos la voluntad de López Obrador para cumplir a como dé lugar con lo prometido. No obstante, es innegable que el erario no reboza de dinero. Y el crecimiento del PIB para este año, prácticamente está ubicado por especialistas y organismos internacionales en un promedio de 1.5%, tasa que a todas luces resulta exigua. Y el entorno se complica cuando se regala dinero a quien no lo genera, por ejemplo, a los famosos “ninis”.

A México no le sobra dinero. Tampoco se puede intentar tapar un hoyo destapando otro. Restar dinero a las estancias infantiles, a la cultura, a las universidades públicas, cancelando por capricho el aeropuerto de Texcoco -donde se perdieron miles de millones de pesos-, obcecarse con el proyecto del Tren Maya, cuya viabilidad está en entredicho, no es, por supuesto, la mejor estrategia.    

Una variable más que incide en la menor actividad económica y redunda en menos generación de impuestos, es la cantidad de desempleados a partir de los despidos en las oficinas de gobierno merced a la llegada de la administración morenista. Es gente que ahora inhibe al mínimo el consumo debilitando de alguna forma el mercado interno. Son efectos perversos de malas decisiones.

Resulta, por lo tanto, ocioso que el Presidente enmiende la plana una y otra vez a los responsables de la tesorería nacional, y el motivo es simple: no hay dinero suficiente para hacer efectivas las generosas ofertas del entonces candidato morenista a la Presidencia de México. En esa época la plataforma era cómoda, eran estrictamente promesas, como las hace todo candidato que aspira a un puesto público. Hoy la realidad es radicalmente distinta a la que se quiso ver en tiempos electorales. El dinero es la materia prima más cara del mundo, sine qua non es imposible gobernar.

Visto así, en el horizonte del tabasqueño hay ciertos barruntos de tormenta que pueden afectar su popularidad y, por consecuencia, su hasta hoy, amplio margen para gobernar. Es sencillo, aseguran los entendidos en materia política y económica, conducir con éxito los destinos de una nación cuando sobra el dinero y es posible cubrir los errores del gobernante en turno. Es decir tapar todo yerro a base de “billetazos”. Vamos a ver como resuelve la carencia el señor Presidente.

Por lo pronto, el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, en la Cámara de Diputados, el morenista Alfonso Ramírez Cuellar, envió este lunes un mensaje durante la inauguración del “II Foro en entre Legisladores en Materia Hacendaria: Reforma de las Haciendas Públicas”, afirmó: “Si queremos un Estado que tenga una capacidad de inversión y un incremento sustancial para construir más carreteras, resolver el atraso y destrucción en materia de salud, educación, agua y de cosas fundamentales, se requiere fortalecer las haciendas públicas”. Ahí queda la reflexión.

@BTU15

*Nota del Editor: Foto: lopezobrador.org.mx*