AMLO, ¿macaneo o ponche?

Presume con insistencia que todavía macanea como si nada. Pero sus malquerientes aseguran que los ponches son cada vez más recurrentes en el trabajo del presidente López Obrador. Se va con todo los lanzamientos aunque muchos de estos sean malos, dicen sus críticos, en una analogía beisbolera relacionada con la increíble “capacidad” del mandatario de conocer y hablar de todo.

Críticos, adversarios y ciudadanos no inventan cuando señalan los aprietos del tabasqueño acentuados en las últimas semanas por decisiones adoptadas en su tarea gubernamental. Un ejemplo es la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda; hablando en términos de béisbol, fue un ponche a cuyos lanzamientos ni siquiera intentó batear, pues no los vio venir.

La dimisión del superdelegado morenista en Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños, señalado por Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad de incurrir en conflicto de intereses al formar parte de una red de empresas que supuestamente se benefician con millonarios contratos por la venta de medicamentos al gobierno, es otro obús al que López Obrador no supo cómo macanear.

Antes, el influyente diario inglés Financial Times, publicó un durísimo editorial titulado “López Obrador needs to accept economic reality”, mientras que el Banco de México y Bank of America Merrill Lynch (BofA-ML), sostienen que nuestro país se encuentra, de facto, en una recesión técnica.

Esto generó enorme molestia en el Ejecutivo federal, tanto, que en la conferencia mañanera del viernes en Nayarit, respondió con una acusación al más puro estilo obradorista:

“Estas corredurías, la prensa financiera internacional y la nacional, desde luego fueron como alcahuetes de la política de saqueo que se padeció en México en los últimos años; si no alcahuetes, guardaron silencio cómplice, nunca denunciaban que se estaba saqueando al país, se hicieron de la vista gorda y ahora son los más tenaces críticos de nuestra política”.

Una vez más, AMLO arremetió en contra de los que osan criticarlo con argumentos sólidos, como el hecho de que la economía mexicana sumará dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo, lo cual, irremediablemente, nos colocará en la referida recesión técnica, circunstancia que, de confirmarse, incluso podría provocar una depreciación del peso, que se ha mantenido en buen nivel.

Otra mala noticia para el mandamás de Palacio Nacional, es que en  mayo último, la producción industrial cayó 2.1 por ciento en términos reales frente al mes previo, una de las caídas más severas desde 2009 según datos del INEGI dados a conocer el pasado viernes.

Y a las penurias presidenciales, se agregan las redadas de migrantes que realizará a partir de este domingo el gobierno del fascista Donald Trump quien ya agarró de su “puerquito” a la administración lópezobradorista que permanece dócil a los caprichos electoreros del republicano.

Asimismo, información contenida en la minuta de la junta de Gobierno del Banco de México, difundida por el organismo autónomo el jueves reciente, muestra temores y advertencias de sus integrantes respecto al entorno económico que prevalece en la República:

“Todos los miembros señalaron que la información disponible sugiere que la actividad económica en México muestra una desaceleración mayor a la anticipada, con una contracción en el primer trimestre del año y signos de debilidad en el segundo”, se lee en la tercera página del documento.

Acerca de la demanda interna, “la mayoría destacó la desaceleración del consumo y la atonía de la inversión. Uno comentó que el consumo de los hogares muestra signos de debilidad después de haber contribuido con fuerza al crecimiento en periodos anteriores, mientras que el gasto público presenta tasas de crecimiento negativas”, destaca la minuta; efecto que se deja sentir ya en los hogares, empresas y comercios debido a los miles de despedidos de las dependencias oficiales, a la contracción del mercado interno, así como a la desconfianza de empresarios e inversionistas.

Pero la pichada más peligrosa a la que debe macanear el presidente de México, es la burda intención reeleccionista en Baja California, aprobada por un abyecto Congreso local, que avaló el pasado lunes la ampliación del plazo en que gobernará el mandatario electo morenista, Jaime Bonilla, al pasarla de dos a cinco años. Todo indica que esto pudiera ser una prueba para hacer lo mismo con el propio López Obrador llegado el momento, asegura la vox pópuli.

Las reacciones a la vergonzosa decisión de los legisladores locales, no se han hecho esperar, la condena es prácticamente unánime y la molestia llegará hasta los tribunales. El hecho es tan ruin, que algunos influyentes morenistas han manifestado su inconformidad. La diputada Tatiana Clouthier tuiteó el miércoles:

 “Nos sumamos al llamado al Congreso de Baja California a rectificar  #AsíNo. El gober fue votado x dos años...no se puede mas, muy claro”.

Y la descripción más precisa de la deleznable inmoralidad legislativa fraguada por los diputados de Baja California, la obsequió este sábado otro integrante de Morena, el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo: “La reforma aprobada por el Congreso de Baja California para ampliar el periodo de la gubernatura rompe el pacto constitucional. Se están analizando dos vías: una controversia constitucional o la desaparición de poderes, contemplada en la fracción 5 del art. 76 constitucional”, señaló en Twitter.

Raudo, el líder de los senadores de Morena en la Cámara alta y presidente de la Jucopo, Ricardo Monreal también reaccionó por la misma vía: “El @senadomexicano actuará con firmeza en el caso de #BajaCalifornia: no se permitirá afectar el pacto federal ni que se altere la Constitución; tampoco, que se violente la soberanía del estado. La prudencia y el Estado de derecho se impondrán, no tengan duda”, advirtió.

Así que la percepción social es que el señor presidente López Obrador no está macaneando con la eficacia que asegura. Le envían muchas bolas rápidas y no puede conectarlas o las manda de faul.

@BTU15

*Nota del editor: Imagen: captura de pantalla*