Al Presidente no le paga Repsol… ni los congresistas

Poderosos sectores estadunidenses comenzaron a ejercer presión sobre el presidente de México. Parece que dos años les fueron suficientes para conocer la filosofía y el modo nada terso de gobernar del morenista. La relación con esos grupos que aglutinan lo mismo a políticos influyentes que a consorcios transnacionales y a no pocos multimillonarios, ha sido muy favorable a los vecinos del norte desde tiempos inmemoriales. La táctica favorita es la infalible amenaza e imposición.

La dependencia ancestral que México tiene de la unión americana, ha impedido quitarse el cordón umbilical. Existen variables fundamentales que no se lo permiten. Así vemos como alrededor del 90% de nuestras exportaciones manufactureras las compra esa nación. Otro factor determinante es la millonada que anualmente envían nuestros connacionales a través de remesas; tan sólo el año pasado totalizaron 36,048 millones de dólares y se estima que en el presente serán más.

No hay gobierno mexicano en la historia reciente que se haya opuesto a los dictados de la Casa Blanca y la razón es simple: carecen de argumentos y recursos para hacerlo. Por eso la docilidad. Y Donald Trump, quizás el peor presidente gringo, se cansó de dar muestras del reiterado abuso. Baste recordar el amago, vía Twitter, de aumentar aranceles, para que el gobierno morenista, en un comportamiento denigrante, aplicara de inmediato el garrote para impedir que las caravanas de migrantes centroamericanos llegaran a la tierra del “sueño americano”.

Tomada la medida a la administración de “izquierda” asentada en Palacio Nacional, temerosa ésta de oponer la menor resistencia, el peliteñido republicano continuó la construcción de un ominoso muro en la frontera sur de su país en clara ofensa a los mexicanos y otras naciones de América. También bastó que Trump externara el deseo de que López Obrador viajara a Washington so pretexto de la entrada en vigor del T-MEC, para que ello se realizara sin objeción alguna.

No obstante, y ante la alta probabilidad de que Donald Trump sea echado de la Presidencia por los votantes el próximo 3 de noviembre, pareciera que López Obrador ya no está dispuesto a prestarle más importancia. Puede ser que a ello obedezca la respuesta de AMLO a congresistas que, mediante una carta enviada a Trump, le solicitan intervenir ante su contraparte para que sean respetadas las reglas de inversión en la industria energética, autorizadas en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

“hace como dos días apareció un documento firmado por legisladores de Estados Unidos quejándose de la política energética que estamos aplicando en nuestro país (…) en esta materia y en otras, pero fundamentalmente en lo que tiene que ver con la política energética de nuestro país, no hemos suscrito ningún acuerdo con el gobierno de Estados Unidos o de Canadá”, afirmó el Presidente durante una gira en Coahuila, el sábado último.

“No deben de llamarse a engaños los que se aprovecharon de manera deshonesta del periodo neoliberal, cuando se gobernó para beneficio de particulares, de empresas, no para beneficio del pueblo y de nuestra nación”, la respuesta presidencial ahí quedó, para el pueblo, la prensa nacional, pero, en particular, a los medios estadounidenses. Y para que no quedara duda, sentenció:

“A mí no me paga Repsol, a mí me pagan los mexicanos para servirles, y por eso tengo que defender el interés público, no el interés de particulares”. 

El duro posicionamiento del tabasqueño no fue, como en la mayoría de las veces, para consumo nacional; esta ocasión se lanzó contra adversarios de peso completo, de esos que con un “cate” lo pueden regresar al “orden”, a lo establecido unilateralmente por ellos. La pregunta es si el mandatario mexicano habrá medido las posibles consecuencias de haber mandado a volar a legisladores e inversionistas, sobre todo, previendo que éstos no se quedarán cruzados de manos.

Si la decisión de López Obrador está pensada fríamente, debe también incluir las alternativas correspondientes. Un escenario donde la Casa Blanca respalde a quienes hoy se inconforman por las directrices del gobierno lopezobradorista en el tema energético, no se descarta pasadas las elecciones en la tierra de Abraham Lincoln. Los estadunidenses invocan siempre el libre mercado, pero cuando se trata de salir en defensa de sus industrias y empleos, muy pronto lo olvidan.

Muchas ocasiones el presidente de México ha dicho que respeta a las autoridades del vecino del norte, que no quiere enemistarse con ellos, vamos a ver hasta cuando le alcanza la paciencia de su talante autoritario. Por lo pronto, ya dio señales de que si algo toca a sus proyectos consentidos de Pemex y la CFE habrá una reacción, “respetuosa” pero inflexible.

STATU QUO

En los comederos políticos se comentan con insistencia posibles cambios en el Gabinete. Entre el más relevante, se habla de la salida de la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, de Gobernación, y la llegada de Marcelo Ebrard. Esto hace más sentido y no el arribo del Canciller a Seguridad Pública. 

@BTU15

*Nota del editor: imagen en portada: captura video*