Abril Cecilia, ¿un crimen del sistema judicial?

Una vez más la barbarie exhibe a México como el país donde, efectivamente, la vida vale nada, en particular si es de una mujer. El abominable y cobarde asesinato de Abril Cecilia Pérez Sagaón, quien fue ejecutada el lunes pasado en la Ciudad de México, justo la fecha en que se celebra el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es un crimen que el sistema judicial pudo evitar.

Al desprestigiado Poder Judicial bien se le puede achacar que Abril haya sido asesinada. La inmoral y deficiente manera en que los jueces Federico Mosco González y Luis Alejandro Díaz trataron el caso de la hoy occisa  es miserable y como tal debe ser investigado. El hecho de que el Consejo de la Judicatura los haya suspendido para “no entorpecer las investigaciones”, es insuficiente.

Mosco González, de modo sospechoso, reclasificó la tentativa de homicidio de la que fue objeto Abril el pasado enero, cuando su aún esposo Juan Carlos García, intentó asesinarla mientras dormía, al golpearla, se dice, con un bat e intentar degollarla con un cutter. Al juez no le bastaron las lesiones y el testimonio de uno de los hijos de la pareja que presenció el ataque. Consideró que no era intento de feminicidio, sino violencia intrafamiliar y lesiones. Así de abyecto el comportamiento del juez.

No hay argumento que justifique éticamente la abyecta decisión del encargado de impartir justicia, que allanó la excarcelación del agresor de Abril, de quien se tiene la sospecha pudiera ser el autor intelectual de la muerte de la regiomontana a manos de un sicario motorizado.

La violencia en contra de las mujeres en México es una de las mayores afrentas que el Estado no ha podido ni querido resolver. Acciones tan deleznables como la de los juzgadores Mosco González y Alejandro Díaz –quien finalmente decretó la libertad del golpeador Juan Carlos García- están llenas de misoginia, desprecio por la vida, ruindad, y muy probablemente de las infaltables corruptelas.

El enfermizo odio que sienten hacia las mujeres ciertos hombres tiene causas diversas. Es triste que varias de ellas se gestan desde edad temprana en los hogares. En esto, es claro que la célula de la sociedad, la familia, tiene mucha responsabilidad. Educar machos golpeadores tiene consecuencias perniciosas. Permitir conductas machistas y comportamientos agresivos es un mal camino.

Sin embargo, el gobierno –tradicionalmente machista- ha sido laxo e irresponsable desde tiempos ancestrales para castigar los ataques a las féminas. Su  papel se reduce a demagógicos y ofensivos discursos repletos de excusas inverosímiles. La realidad es que no existe la suficiente voluntad política para colocar como prioridad la seguridad de las mujeres, al igual que la del resto de la gente.

Cansadas de ser humilladas, agredidas y violentadas, las mujeres, ante el valemadrismo gubernamental, han tenido que salir a las calles a gritar ya basta, a exigir a las pusilánimes autoridades que cumplan con su inalienable obligación de garantizar seguridad a todas la mexicanas, que dejen a un lado su miedo patológico a aplicar la ley a todo agresor de damas.

Muestra fehaciente de que el problema de los ataques a mexicanas ha ido creciendo en la República año tras año, es que en el 2015 se registraron 411 presuntos feminicidios; en 2016 hubo 602; para 2017 fueron 741, en tanto que 2018 totalizó 891, y de enero a octubre de este año ya van 809, según datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Si el gobierno –en sus tres órdenes- no se decide a intervenir decididamente para frenar el infierno que aterroriza, violenta y cobra la vida de cientos de sus ciudadanas, estas cobrarán la factura en las siguientes elecciones amén de que las protestas en el país se tornen recurrentes y confirmen el desinterés del Estado por cuidar y proteger a niñas, jóvenes, adultas y personas de la tercera edad.

Cuando un violador- en el más amplio sentido- evade el castigo correspondiente, a través de artimañas, componendas o corruptelas de ministerios públicos, jueces y magistrados, es altamente probable que reincida, eso es lo que genera la impunidad y está demostrado a través de la historia.

Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, definió este domingo con absoluta precisión la responsabilidad de los jueces involucrados en la cuestionada liberación del ex cónyuge de Abril Cecilia: “Probablemente sea culposo, yo no digo que ellos (lo hicieron), pero sí fueron parte de lo que ocurrió” (bit.ly/2P5sNma). Es, por lo tanto, en este sentido, que si los mencionados juzgadores pertenecen y representan al Poder Judicial, es válido preguntar si entonces el asesinato de la señora Pérez Sagaón, no fue un crimen del sistema judicial mexicano. ¿Lo fue?

@BTU15

*Nota del editor: Foto en portada: especial Internet*