El 90% son “llamadas falsas”, según el Presidente

Se estima que actualmente la población de México totaliza unos 126 millones de habitantes, integrada 51% por mujeres (64 millones) y 49% de hombres (62 millones). De acuerdo al INEGI, hasta el  27 de marzo último, en el padrón electoral estaban registrados 90,995,885 ciudadanos; de los cuales, 47,133,358 (52%) son mujeres, en tanto 43,862,527 (48%) pertenecen al género masculino.

Como se ve, las mujeres son mayoría y además del papel decisivo que juegan en la familia, tienen un rol determinante en la economía y sociedad. En este contexto, sobresale de manera relevante el hecho de que su voto puede decidir de manera absoluta una competencia electoral.

Cualquier político medianamente inteligente y pragmático prestaría la debida importancia a las mujeres. En la actualidad, ninguno de aquellos personajes está exento de ser encumbrado o enviado a las cloacas del olvido y la ignominia por el muy poderoso sufragio femenino.

Pero hay quienes en pleno siglo XXI increíblemente no son capaces de comprenderlo. Por ejemplo, el presidente de México, quien en diversas ocasiones ha exhibido signos de que las mexicanas no están precisamente en sus prioridades. Muestra de ello es el retiro de recursos a los  refugios para atender a mujeres víctimas de violencia. Un craso error en un país donde prevalece el machismo.

Tal parece que el titular del Ejecutivo, al más puro estilo del priista Carlos Salina de Gortari, ni ve ni escucha el clamor femenino que exige justicia y seguridad. La república mexicana se convirtió desde hace tiempo en un lugar muy peligroso para niñas, jóvenes, adultas y mayores. Los feminicidios se duplicaron a nivel nacional en tan sólo cinco años; según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), pasaron de 411 en el 2015 a 983 en 2019.

Si el responsable del Estado mexicano cree que con haber incluido en su Gabinete legal y ampliado a un importante número de mujeres –diez en total, cifra nunca antes vista- ya cumplió con ese género, incurre en un error monumental. Como lo expusimos al inicio de esta columna, hay 64 millones más que exigen atención del gobierno. Obviar sus demandas tendrá un alto costo político.

Así, resulta un despropósito, por decir lo menos, que el mandatario afirme que  90% de las  llamadas de auxilio por violencia contra la mujer, son falsas. Una aseveración no sólo temeraria sino inexacta. El reporte más reciente del SESNSP muestra que en marzo, ya durante el #QuédateEnCasa, se rompió el record de llamadas de mujeres (26,171) al 911 solicitando auxilio.

Y la crítica más apabullante a la desafortunada respuesta del Presidente, llegó el mismo día, tal vez sin proponérselo –o totalmente intencional, lo cual no se descarta- de la Secretaría de Gobernación, a través del Grupo de Estrategias contra las Violencias de Género:

“La realidad, hoy como desde hace décadas, el hogar no necesariamente es un lugar tan seguro para las mujeres, porque hoy están pasando más tiempo. Por ello el 911 es una herramienta fundamental, no solo para detectar sino para atender la violencia contra las mujeres”.

Resulta en extremo peligroso, que el presidente se niegue a  mirar  y atender en toda su magnitud, la violencia que padecen las mujeres en México y la reduzca a justificaciones pueriles que en los hechos resultan un agravio mayúsculo para toda la población.

López Obrador no entendió el mensaje que le enviaron las mujeres el pasado 8 de marzo cuando éstas, acompañadas de un número importante de hombres, salieron a las calles de la capital y de otras ciudades en el territorio nacional para protestar por las agresiones en su contra y exigir justicia a un gobierno pusilánime que poco se preocupa por garantizar la seguridad a la que está obligado.

Muchas mujeres, particularmente jóvenes, votaron por AMLO en el 2018 y colaboraron para colocarlo en la silla presidencial. Hoy, no son pocas las que están decepcionadas por el pobre desempeño del gobierno morenista hacia ese sector de la sociedad. En el encierro obligado por la pandemia y las inevitables reflexiones de lo que vendrá luego de ella, las probabilidades de que en las próximas elecciones del 2021 haya un cambio en las preferencias electorales femeninas, es real.

No se puede seguir minimizando la importancia de las mujeres en este México que no volverá a ser el mismo con la “nueva normalidad”. Ellas no lo permitirán. Obligarán a una administración miope y sorda a que las escuche y atienda sus necesidades. La razón les asiste pues son infinitamente más importantes que cualquier ferrocarril y refinería surgidos de la fantasía y los caprichos; mucho más, incluso, que la adicción de regalar dinero ajeno -el de los contribuyentes- para comprar seguidores.

Sin mujeres, México es irrelevante. Es necesario que lo comprendan a plenitud en Palacio Nacional. Sin el soporte y voto de las ciudadanas, no tardarán en terminar de hundirse en la intrascendencia.

@BTU15  

*Nota del editor: imagen en portada: captura de pantalla*