Cadena perpetua para feminicidas, piden en el Congreso

Los feminicidios son un problema mayúsculo y vergonzoso en México. La incapacidad gubernamental para erradicarlo es aún mayor. La ancestral corrupción de autoridades y del muy desprestigiado sistema judicial, incide directamente en que los asesinatos de mujeres en nuestro país no sean investigados y castigados con la celeridad que esa barbarie amerita; además, alienta la reincidencia.

De nada sirven las alertas de género en los diversos municipios de la República donde la vida de las féminas tiene poco valor para los cobardes que las agreden. Ahí está el caso del peligrosísimo Ecatepec, en el Estado de México, donde las muertes violentas de niñas, adolescentes y adultas parecen un acto normal. En tanto, el gobernador Alfredo del Mazo permanece cruzado de brazos.

En ese entorno de brutalidad, en el Congreso  impulsan reformas al Código Penal Federal, con el objetivo de aumentar de 40 años a prisión vitalicia la condena por el delito de feminicidio.

Pero de nada sirve endurecer el castigo a quienes cometen los feminicidios, si las leyes no se aplican de manera oportuna y sin excepciones. Hasta hoy, generalmente campea la impunidad cuando se trata de investigar algún feminicidio. La torpeza y corruptelas de policías y ministerios públicos, así como la de jueces propician que tan deleznable conducta lejos de disminuir se haya incrementado.

Según datos de la diputada Esmeralda de los Ángeles Moreno Medina, secretaria de la Comisión de Seguridad Pública, impulsora de la propuesta, de enero a abril de 2018 se registraron 226 feminicidios (dos al día) 15 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado, y 116 por ciento más que hace tres años. Los números de crímenes contra la mujer siguen incrementándose en todo el país, principalmente en el estado de México, Nuevo León, Chihuahua y la Ciudad de México.

Tan solo entre 2007 y 2016 fueron asesinadas 22 mil 482 mujeres en las 32 entidades del país, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Es decir, en promedio, cada cuatro horas ocurrió la muerte violenta de una niña, joven o adulta. Las causas fueron: mutilación, asfixia, ahogamiento, ahorcamiento, degolladas, quemadas, apuñaladas o por impactos de bala, precisó la legisladora.

*Nota del Editor: Foto: BTU*