Atrae la CNDH caso del periodista Manuel Torres, asesinado en Veracruz

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) atrajo este lunes el caso del crimen cometido contra el periodista Manuel Torres, en Poza Rica, Veracruz.

Asimismo, la Comisión hizo un llamado a las autoridades de ese estado para esclarecer el asesinato y dar con los responsables para que sean llevados ante la justicia “y no haya impunidad”, señaló el organismo en algo que pudiera compararse a pedir un milagro. En México la enorme mayoría de las agresiones a comunicadores permanecen sin aclarar, en total impunidad, incluso con un evidente desinterés del gobierno federal.

Si alguna vez hubo dudas, ya no las hay más: la república mexicana es una de las naciones más peligrosas para ejercer el periodismo. Veracruz tiene el primer deshonroso lugar en ataques a periodistas sin que ello pareciera preocupar en lo mínimo al gobernador priista Javier Duarte, quien ya en alguna ocasión espetó a los profesionales de la comunicación: “vienen tiempos difíciles… sabemos que hay comunicadores en malos pasos… pórtense bien”. ¿Advertencia o amenaza?

“La CNDH destaca la importancia de que el Estado garantice condiciones que permitan que los comunicadores ejerzan su profesión sin restricción alguna, al tiempo que deben reprobarse los atentados contra su seguridad y demandar que todos los casos se esclarezcan en su totalidad”.

Es muy lamentable que luego del asesinato de un comunicador, las autoridades se esmeren en discursos vanos y ofrecimientos de todo tipo para cesar los cobardes atentados, las promesas pronto quedan en el olvido y las masacres no cesan, tampoco la negligencia criminal.

Por lo que se refiere a la propia CNDH, ésta se concreta a emitir sistemáticamente recomendaciones, a condenar los hechos en el mejor de los casos, pero hasta ahí, nada en concreto. Cada gota de sangre derramada por el periodismo libre es una pesada losa para la libertad de expresión y un retroceso en la débil democracia mexicana.