Admite México ante la ONU, retos “considerables” en derechos humanos

“México enfrenta retos considerables en materia de derechos humanos, no venimos aquí ni a minimizarlos ni a negarlos”, reconoció el gobierno ante la Naciones Unidas, en Ginebra, al someterse este miércoles  al Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La delegación mexicana, presidida por el subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Miguel Ruiz Cabañas, admitió abiertamente que la impunidad rampante; la tortura; las desapariciones de personas; la violencia contra periodistas y activistas de derechos humanos; los feminicidios y violencia de género; las violaciones a los derechos de los migrantes; y la discriminación contra grupos vulnerables son sólo algunos de los atropellos sistemático que ocurren en la república mexicana.

Dada la gravedad de esas violaciones recurrentes a los derechos humanos y por ende al Estado de derecho en México, el presidente de la delegación señaló que estas transgresiones exigen a todos los servidores públicos de los tres niveles del gobierno redoblar los esfuerzos para garantizar a la ciudadanía el pleno goce de sus derechos y libertades básicas.

Durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto (PRI), la violencia e inseguridad se exacerbó hasta niveles incontrolables, de tal manera que 2018 concluirá como el más sangriento de los tiempos modernos. Los asesinatos suman miles, los feminicidios crecieron exponencialmente, hay millares de desaparecidos, y las ejecuciones llevadas a cabo por comandos de sicarios, están a la orden del día. En tanto los periodistas ultimados se cuentan por cientos y en el mundo ya se considera a México como uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo.

Ante ese panorama de terror y sangre, la representación mexicana se comprometió ante la ONU a erradicar la violencia generada por el crimen organizado y la reparación integral de las víctimas; el fortalecimiento del mecanismo de protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas; la incorporación plena en todo el país de las acciones de prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas; y la atención adecuada de las personas que enfrentan situación de vulnerabilidad. No obstante, pareciera que esto no es, lamentablemente, sino una simple quimera.

*Nota del editor: Foto: news.un.org*